Olor a caballo y a jinete por las calles, seña que hay encuentro gaucho. Y cuando los gauchos se encuentran son como los motoqueros, caravana por el centro y caballos con escape libre.
El predio de la "Hispanidad" se viste de tradición.
Jineteada y canto todo el fin de semana.
Y en festivales flacos, "Los Olima" son Gardel y Lepera. Los dos muchachos de Treinta y Tres vuelven a subirse al escenario del que alguna vez los hicieron bajar de apuro.
Hasta no hace mucho venía el "Pepe" por su lado, y el Braulio por otro. Hoy tenemos el placer de escuchar "De Cojinillo" a dos voces.
Vienen en un momento en el que el dúo está sonando en todos los celulares.
Antel les habría pagado doscientos mil dólares por una actuación en Atlántida a éstos dos botijas y ahora los colorados, que andan con cuatro ojos por los festivales buscando una desafinada, quieren saber porque tantos cómputos.
Seguramente traer a Madonna nos habría salido más barato.
Solo faltó que Antel los pusiera en la tapa de la guía telefónica, y que en la factura de cobro que nos envían todos los meses, vinieran las letras de sus canciones.
Molesta un poco porque eso es jinetearle la plata "A mi gente".
Pero después que los dos estén arriba del escenario, a la gente le importa un bledo si cobran cien, doscientos, o si vienen por la comida y el pasaje, como buenos cantores del pueblo que son. La gente canta con ellos a "Don José", bate palmas y corren para la carpa atrás del escenario para que les firmen, y sacarse una foto. Nada de fotos, grabaciones, ni cámaras de filmación. Después que se juntaron de nuevo la cosa cambió, y ahora Los Olimareños están más difícil, que cuando vienen los "Gansanroses", "Los Rollin", o Luis Miguel. Seguro que piden un camarín para cada uno para no pelearse.
Pero, por lo menos los vamos a tener a los dos en carne y hueso cantando "angelitos verdes" y el "templaó se calentó" .
Acá dice que cobraron treinta mil dólares, y hay que creerles, no sea cosa que después los colorados digan que Ervite les pagó cien.
Me ronca el indio en las tripas de que el "Charrúa" se va para los "buenos pagos" del Olimar. Les damos el indígena en oro, y el año que viene cantan hasta por degusto, como los "Cantaclaro" y Sebastián Amaro que van a estar como diez veces cada uno.
Antel sacó una aclaración diciendo que los "Olima" se llevaron solo treinta, pero sumando lo que se llevó el de los equipos, el de la pantalla gigante, el sonidista, el que le alcanzaba el vaso de agua al "Pepe", el que barrió, desarmó, y apagó el celular, suman más de doscientos de los verdecitos con la carita de un prócer norteamericano.
Y bueno, no se calienten por tan poco; ahora nos dan una recarga de cien dólares en los celulares, acá no pasó nada, y viva la Pepa con los Olimareños.
Además de guitarras habrá feria en el Parque. Lo que hay los domingos en calle Fray Generoso Pérez, menos las frutas y las verduras.
Cuando arranque Amaro a cantar por cuarta vez, usted se da media vuelta y enfila para la muestra.
Allí podrá encontrar bombachas de campo, trajes de baño, aperos, mates, espuelas, chiripá de cuero, y gente que te hace un tatuaje en donde vos más quieras. Además del tipo que te presta la víbora para que te la pongas de bufanda, muchos van a mostrar sus trabajos, como Jesús, que aunque no lo veamos, va a estar. En una carpita estará Jesús para que la gente se saque una foto, le pida un autógrafo, o le cuente como es cantar en Cosquín.
La intendencia también estará en la muestra, con promotoras que te explicarán lo que es una flecha y una aleta de tiburón, y para qué sirve.
Todo esto por el venidero "festival" del flechado de calles en Durazno.
Le advierto que la entrada cuesta ochenta mangos, porque por ahí ningún "León" se lo ha dicho, ya que ellos serán los encargados de arrancarnos el talón.
Esa plata le garantiza a usted aplaudir, hacer palmas, chiflar y tirarles con el mate a los cantores que traen si no le gustan.
Y si la cosa está aburrida en el folclore, agarre para el Parador de la Playa que allá hay "cumbia".
Ahí se pone buena la cosa, sobre todo después de las doce de la noche.
Después de la medianoche es cuando se pone bueno, y no porque se aparezca algún "lobizón" a meter el terror.
Lo que sucede es que a las doce en el camping hay toque de queda. Hay que irse a dormir todo el mundo, y el que así no lo entienda, viene una "partida", como las de antes y apaga las luces, baja la música, y te pega algún cachiporrazo.
Es bravo hacer callar a un parroquiano después que arranca a cantar y con dos pares de fanta encima.
No le expliqués que son más de las doce, o las seis menos cuarto. El gaucho después que templó el garguero, puede venir García con diez y seis mil hombres que no le apagás la radio así nomás.
Y ahora con el folclore, más todavía. Muchos gauchos demoran en irse de vuelta para su pago, como cuando había "Rock". Más de uno se va a quedar después del Encuentro a hacer malabares con las pelotitas en un semáforo y a limpiar parabrisas en los coches, esperando quien lo lleve. A menos que la intendencia les ponga un camión de ganado el lunes temprano para que se vayan.
Y esperemos que no llueva, porque si se nos mojan Los Olimareños, ahí sí que va a estar la farra hecha. Se nos engripa el Pepe, o se catarréa el Braulio… ¡Ni le digo lo nos puede salir el seguro!
