Hay gente que hace política un día y está bien. Hay otros que hacen política varios días y no está mal. Pero hay los que hacen política el año entero, ésos son los vivos, digamos.
Los políticos no duermen, eso está más que seguro. Las veinticuatro horas están haciendo trabajar el balero para ver cómo hacer para seguir acumulando riqueza, electoral claro.
Ya andan armando cuadro para poder alzarse con la intendencia en la próxima elección.
No son tiempos electorales, es la frase que usan la mayoría de los aspirantes al trono departamental, pero mal les tirás la lengua, ese órgano tan peligroso, como diría uno, que ya tuvo la “prenda” diez años en sus brazos, les sale el afán de inmediato.
A tres años de la campaña hay quienes ya se ven sentaditos allí adentro de nuevo.
En pleno verano, cuando la mayoría de los duraznenses están más preocupados en cómo va a salir Durazno el próximo partido, si refrescará la semana que viene, o a que hora van a estar Los Olimareños, otros sueñan con dirigir a Durazno nuevamente.
El sueño de cualquier pibe, manejar la intendencia.
Y uno de los que anda haciendo verano a lo loco, pero aprovecha cualquier sombrilla para rezarles un poco la biblia de los políticos, es Vidalin. El hasta hoy filósofo, diputado, rey mago, pero más adelante se verá, y que fuera intendente un par de períodos.
Le parecieron poco diez años que ahora quiere otra década más.
“Hoy, no tengo rivales”, dijo Vidalin hace unos días cuando se le consultaba por sus aspiraciones.
El “héroe” de la creciente del dos mil siete, aquel que nadó a brazo partido sacando gente, y que la corriente no se lo llevó por muy poco, se tiene fé para tirarse de nuevo.
Tragó agua a mansalva en aquella crecida, pero, le hicieron respiración, lo recuperaron un poco, y ya está listo para otra.
Aquello de que “el que se quema con agua… ve el río lleno y llora”, no corre para el “Vidala”, y más bien ve la vaquita y se ríe.
En esta semana que pasó, el capitán del barco “Vientos Nuevos” hizo escala en Florida. Tierra de santos y de promesas. Subido en la Piedra Alta, Vidalín tiró manteca para todos lados, sobre todo hacia los techos. Bajándole el hacha al gobierno y a todo el que se le cruce, como Larrañaga, que hace unos días dijo que Bonomi es el mejor ministro del gobierno.
Desvistiendo a otros políticos para vestirse él. Como si San Cono necesitara hablar mal de San Pancracio, o de San Cayetano para sumar fieles a su capilla.
Este es un año bisiesto, y cuando febrero viene con el día de hacer los ñoquis, cualquier cosa puede pasar. Y Vidalín se está encargando por estas horas de predecir las inundaciones, los terremotos y las sequías, más que nada para el lado del gobierno de Mujica.
Y éste “santo” vaticinó en los pagos de Pelusso, que no será un año muy bueno para los uruguayos.
Vidalín tiene esas cosas, hace un discurso en que compagina lo político, lo artístico, y lo religioso.
El “Cacho” es así, sale del Palacio Legislativo y se mete en la primer iglesia que encuentre. Tan presto te hace una disertación en la cámara de diputados, como se sube a un pupitre mormón. Si tiene que hablar en “portuñol” en una de esas iglesias “palométicas”, lo hace.
Según sus predicciones, hay que meterse debajo de la cama porque este año es año “ Bisiesto ”.
Y el primero que le salió a contestar fue Bruno.
Otro que aspira a ser gobernador de esta plaza de comidas, pero hasta ahora la cosa le fue esquiva.
“Nosotros somos otra cosa”, le mandó a decir el director de viviendas de Mujica.
Mientras Bruno “inverna”, Carmelo hace la plancha, y para colmo le mete a alguno de los de la “uno” en el “vote”.
Vidalín mete zancadillas a unos, y “guiñaditas” a otros. En materia de marketing político, Vidalín le lleva kilómetros de ventaja a Bruno. Tienen formas totalmente distintas de hacer política estos dos muchachos. Mientras el “Cacho” se mete adentro de una “zunga”, seguro que el candidato de la Uno corta un pantalón de traje para hacerse una pescadora.
Difícil ver a Bruno en zunga de baño y subido encima de una moto, haciendo picadas por la “cinco”.
Arriba del escenario en un festival de rock con una camiseta “Staf”, una guitarra eléctrica, haciéndose una de Andrés Calamaro, sería imposible. Pero, si quieres llegar a sentarte donde hoy está el mano derecha e izquierda de tu “enemigo”, seguile el trote, botija.
Si hay una muestra del “Latu”, y hay un aparato de fierro que da vueltas con uno subido encima, suba y demuéstrele al votante que usted siempre tendrá un niño adentro. Como lo hizo Carmelo alguna vez, y seguramente de esos sacudones que llevó encima de aquella máquina, alguna resaca le debe de haber quedado.
Son el día y la noche Carmelo y Bruno. Vidalín por ejemplo, si tiene que llorar, llora. También les reza y les canta. Al político que no se le cae un moco llorisqueando, no es político. Mire a donde ha llegado esta figura con su lagrimita fácil.
Si usted, señor Bruno, no aprende a nadar rápido, se lo lleva el Viento. La creciente no viene una sola vez, y mire si a usted le toca estar con el agua en las verijas, y no sabe bracear, nos quedamos sin intendente al rato.
Si el director de vivienda del “Pepe” no cambia la personalidad y el carácter para aspirar a sentarse en el sillón municipal, será casi que imposible. Para colmo, ahora está atado ocupando un cargo en el gobierno del “Pepe”, y si habla mal del ministro Bonomi, por ejemplo, le van a pedir que deje el cargo, y no creo que la cosa de como para perder una changa de esas.
A menos que te lleven la ropa de la cuerda, una garrafa, y la bicicletita del nene, como le pasó a este “floridense”, entonces ahí sí, lo parte al “Bicho” en tajaditas, como están haciendo la mayoría de los blancos y colorados.
Hasta que aparezca la garrafa, los pantalones y la bicicleta, Vidalín descansa. Fue uno de los momentos duros que pasó el ex intendente, cuando le vaciaron su casa, y cuando faltó un diferencial del Corralón, entre otros artículos. Por eso es que Carmelo está de punta contra los ministros, y la inseguridad.
