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Los monumentos de Clemente Orozco
Ricardo Berrutti | 07/09/2010
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“La más alta, la más lógica, la más pura y la más fuerte forma de pintura es la mural. Sólo en esta forma es una con las otras artes - con todas las otras. Es la forma más desinteresada, porque no puede hacerse de ella asunto de ganancia privada; no puede ser ocultada para beneficio de unos cuantos privilegiados. Es para el pueblo. Es para todos”
Estas frases del gran muralista mexicano, José Clemente Orozco, tal vez den la pista, la clave de su evolución artística.
Había tenido en los comienzos de su carrera, la indiscutible influencia de Tolouse Lautrec, y sus apuntes, esbozos, dibujos y pinturas, se habían imbuido del aire de las tristezas, miserias y lujurias de la nocturnidad.
Eran sus personajes los borrachos, las prostitutas, los salones de “mala fama” de las periferias, los personajes que cualquier gran urbe vomita hacia los límites de su “vida social correcta”
Ese parecería ser el génesis de su obra posterior.
Contrariamente a lo que la mayoría de la gente piensa (y algunos críticos de arte también) el contenido social de su obra, está dirigida – como él mismo lo expresa – a la gente toda, es para todos.
No hay el proceso intelectual que guía a David Alfaro Siquieros, ni a Diego Rivera, de compromiso claramente izquierdista.
De hecho, con Siqueiros, estaban, o estuvieron, durante mucho tiempo enemistados.
José Clemente Ángel Orozco Flores nació el 23 de noviembre de 1883 en Zapotlán el Grande, Jalisco. Fue uno de los cuatro hijos del matrimonio de Irineo Orozco Vázquez y Rosa Juliana Flores Navarro quienes imprimieron en su hogar un ambiente lleno de armonía, instrucción y estímulos. Don Irineo Orozco tenía una fábrica de jabón, tintas y colorantes, además editaba el periódico La Abeja en su propia imprenta. La mamá de Clemente y su hermana Rosa se daban tiempo para pintar y dar clases a algunas mujeres de la localidad.
La primera instrucción escolar del pintor la recibió de su madre, ella lo enseñó a leer a los cuatro años y lo inició en la doctrina cristiana. Sin embargo tiempo después, José Clemente Orozco observó contradicciones en la práctica religiosa que lo mantuvieron a una distancia respetuosa de ella.
La familia Orozco Flores se mudó a Guadalajara y en 1890 a la ciudad de México. Estudió en la Escuela Anexa a la Normal de Maestros que estaba cerca de la imprenta donde trabajaba José Guadalupe Posada y el niño José Clemente avivaba su imaginación y se entusiasmaba con la pintura al observar el trabajo del grabador y al “emborronar” papeles con dibujos.
Por las tardes asistía a clases de pintura en la Academia de San Carlos pero las interrumpió para ingresar a la Escuela Nacional de Agricultura y Veterinaria de San Jacinto, donde obtuvo el título como perito agrícola con la tesis: “Las fibras vegetales”. Después, tuvo interés por estudiar arquitectura y decidió ingresar a la Escuela Nacional Preparatoria. Fue en 1904 cuando Orozco perdió su mano izquierda a raíz de un accidente con pólvora. Pasada la recuperación del accidente, se empleó en la Casa Amplificadora de retratos de Gerardo Vizcaíno, en la que permaneció alrededor de dos años. Por esa época asistía de manera irregular a la Academia de Bellas Artes o de San Carlos. Su interés por la pintura lo hizo abandonar la Escuela Nacional Preparatoria para dedicarse por completo a la pintura. Entonces regresó a la academia para recibir clases formales, estuvo ahí de 1907 a 1914.
En la Academia de San Carlos recibió la instrucción disciplinada de Antonio Fabrés, un pintor español que imprimía en su enseñanza la influencia europea. Pero unos jóvenes estudiantes, impulsados por Gerardo Murillo, conocido como el Dr. Atl, se volvieron en búsqueda de la mexicanidad y el muralismo. Orozco y otros compañeros comenzaron a pugnar por el reconocimiento del arte nacional y lograron exponer sus obras en una celebración del centenario de la Independencia de México, en la que se había contemplado sólo incluir arte español.
Es a partir de esa explosión nacionalista del arte mexicano, que Orozco, consigue encargos desde Estados Unidos, y luego de un breve pasaje por Inglaterra y Francia, que se dedica a ejecutar sus gigantescas obras en su propio país, especialmente en Guadalajara.
Esos tres nombres del arte mexicano, fueron los vanguardistas de un nuevo arte latinoamericano.
Fueron la vanguardia de la gran eclosión del orgullo del ser americano.
Murió en México, el 7 de septiembre de 1949. Fue el primer pintor en ser sepultado en El Panteón de los Hombres Ilustres.








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