La vida íntima de este pintor holandés, permanece en el misterio.
Incluso las fechas de su nacimiento y muerte son imprecisas.
Algunos especialistas lo dan como nacido en Amberes, en 1580, otros en 1581, 1582 1583 y hasta 1585
Un pintor que, como muchos, vivió y murió en la miseria, eso sí es seguro.
Como también lo es que fue un adelantado de lo que sería, mucho después, el “Impresionismo”
El hombre ha sido miembro de la asociación oratoria De Wijngaertranken y la milicia cívica de San Jorge, como también de la cámara de rectores y presidente desde 1644 del gremio de pintores de Haarlem.
Tal vez estos datos no esclarezcan lo suficiente su desordenada vida.
Por lo general, los miembros de esas asociaciones eran personas de carácter austero, de vida puritana, nada dada a los excesos.
Frans Hals, se dice, a pesar de haber podido vivir con la holgura que le daba su fama y talento, era, según era voz popular, un libertino con un bebedor empedernido.
Anneke Hermansz, su primera esposa, le dio dos hijos, en un matrimonio que al parecer estuvo signado por la violencia, los golpes y las borracheras y finalmente la muerte de ella.
En 1617, contrae enlace con Lysbeth Reyniers, con quien tuvo ocho hijos más.
Frans Hals, según los entendidos, apenas si esbozaba sus pinturas. Era, al modo que fueron los impresionistas posteriores, pintor de pincelada firme, segura, de inspirado colorido, y, al estilo de tradición holandesa, de grandes retratistas, sus obras se destacan por retratos de exquisita elegancia.
Pero también, al contrario de sus contemporáneos, pinta la gente común, mendigos, borrachos, gente del pueblo.
Lo que hubiese sido para pintores de grandes salones y familias nobles, un descarrilamiento ético, para Frans Hals era una parte de su personalidad, y, en todos los retratos se advierte una distendida pose de sus modelos, y, sobre todo, e inocultablemente, una chispa de humanidad que está ausente en otros grandes retratistas.” El banquete de los oficiales de la milicia cívica de San Jorge, pintado en 1616, constituye el punto de partida de su estilo más característico: el de retratista de grupo que capta a sus personajes, no en alineación estática como hasta entonces, sino en el momento de participar conjuntamente en una actividad común, a menudo un banquete.
El éxito de esta obra le supuso recibir numerosos encargos más en la misma línea, cuya culminación la constituyen dos indiscutibles obras mmaestras: Los regentes del asilo y Las regentes del asilo, en las cuales Hals utilizó dramáticamente los contrastes de blanco y negro”
A pesar de su ya asentada fama como pintor, las estrecheces económicas le obligan a dedicarse a otras tareas, como vendedor de obras de otros artistas, restaurador de muebles y maestro de pintura.
Finalmente, alrededor de 1650, funda (y funde) un taller de pintura.
Acosado por los acreedores, se empeña con un banquero a quien no puede pagar la deuda, y se ve, entonces, obligado a vender todas sus pertenencias para hacer frente a la misma.
Debido a un reconocimiento de su ciudad, quienes le han brindado vivienda gratuita, también le han designado el cargo directivo del gremio y en 1661, se le exime, debido a su avanzada edad, del pago de la cuota correspondiente. al final de su larga vida su penuria era tal que el ayuntamiento de Haarlem le concedió un modesto subsidio económico para que pudiera subsistir.
Frans Hals muere en Haarlem el 26 de agosto de 1666, siendo enterrado en la Catedral de San Bavón de la localidad, como homenaje póstumo al pintor.
