La izquierda hereda a la izquierda.-
El Gobierno del Presidente Vázquez, termina sus cinco años de primera administración de izquierda en Uruguay, con un índice de aprobación histórico que trepa al 61%.
Una administración que tuvo sus luces y sus sombras, pero que, obviamente para una importante mayoría de la población, tuvo más luces.
En su haber, un capital consolidado ya, se pueden incluir: el Plan Ceibal, la frontal lucha contra la indigencia, los planes de inserción social y laboral, que aun sin cumplir un cien por ciento de su inicial planificación, significó para muchos hogares, alejar el fantasma de la pobreza sin esperanza.
La firmeza en la negociación con la república Argentina en torno al corte de los puentes internacionales, que le llevó a no negociar mientras se mantuviera la medida.
El presidente electo, José Mujica, tiene otra visión: negociar de todos modos.
Al parecer, la respuesta de los llamados ambientalistas de Gualeguaychú, no se corresponde con la intención.
Anuncian que llegarán a la toma de mando, para efectuar un “escrache” contra el nuevo presidente.
Opinando de afuera y desde lejos, es una pésima idea.
Otros puntos más a favor de Vázquez.
La gravísima crisis económica que afectó a los países industrializados, y arrastró a otros muchos a prever crecimiento cero, o sencillamente los precipitó a la recesión, no tuvo en Uruguay el efecto que muchos economistas vernáculos habían pronosticado.
Sin poder asegurar que salió absolutamente indemne de la crisis, no tuvo ni la profundidad ni la extensión que podía esperarse.
Y quien llevó las riendas de la economía nacional en ese período, es quien representa la línea de continuidad que hace fuerte la credibilidad del nuevo gobierno: Danilo Astori.
La lucha contra el tabaquismo ha tenido un alto índice de aprobación ( y acatamiento) aun entre los propios fumadores.
La firmeza demostrada en el tema de Derechos Humanos, no dejó lugar a dudas sobre su compromiso pre electoral: sin apoyar la nulidad de la Ley de Caducidad, sacó de ella, muchos de temas que en gobiernos anteriores habían sido considerados “tabú”
En la columna del debe, algunas improvisaciones de última hora, que podían haberle evitado más de un dolor de cabeza, entre las cuales debe mencionarse el traslado de los restos del Prócer, y la implantación del sistema de Alcaldías, que está rozando la inconstitucionalidad.
Durazno: la herencia improvisada.-
El alejamiento de la Intendencia de Vidalín, dejó al descubierto algunas fallas organizativas de su administración, que eran casi siempre salvadas por la “cintura” política del ex intendente.
Lo que para Vidalín era estar en una especie de “estado de gracia” con todo y con todos, no es heredable.
Durante todo su mandato, el Festival de Folklore se realizó en fecha, pero faltó el hombre que estaba en “estado de gracia” con los elementos, y debió suspenderse por diluvio.
Las improvisaciones que pasaban desapercibidas durante el mandato (o los mandatos) de Vidalín, aparecen ahora como fallas no heredadas, aunque lo sean.
La iluminación reforzada del Estadio Landoni, funcionó bien hasta el 25 de febrero.
Durante el encuentro entre Durazno y Colonia, una de las torres quedó completamente a oscuras.
Después de casi media hora de suspensión, el encuentro se reanudó…con solo tres focos en la torre afectada.
La caminería rural, los puentes, las calles de los centros urbanos, que habían estado en una especie de letargo durante diez años, se despiertan ahora a los gritos, pidiendo que sean reparadas todas las fallas acumuladas y las que se añadieron con las intensas lluvias de febrero, que sumaron, en total, casi la mitad del promedio anual.
Hubo, sí, algunos logros que permanecen.
Hubo una preocupación por el embellecimiento de la ciudad, por la radicación de industrias, por el acrecentamiento de fuentes laborales, casi siempre con éxito dispar.
Seguramente, irán apreciándose, con el tiempo, los logros.
Pero, también, seguramente, irán apareciendo en la herencia, los desaciertos.
Pero, en fin…que todo sea para bien de todos, y para mal de nadie.
