vraimer2002@yahoo.com.ar
Las alpargatas quizá sean las más folklóricas de las prendas de vestir.
Un calzado, ese sí, tal vez el más ecológico que se pueda encontrar.
La capellada es de lona de algodón, la suela es de yute, y están cosidas con hilo sisal.
Todas fibras vegetales, biodegradables.
Desde nuestra más tierna infancia, era difícil imaginar a alguna abuela, que no anduviese “de alpargatas” para cualquier tarea casera.
Para andar en la huerta o en el jardín, para acarrear el agua de las gallinas, para lavar y tender la ropa, para usar en la cocina, y para hacer los mandados.
Para las tareas de entrecasa, se usaba – sobre todo si la abuela tenía callos o juanetes – tipo chancleta, es decir, sin calzar totalmente.
Para los mandados, se calzaba entera.
Los viejos, y los que no lo eran, llegaban de sus trabajos, se ponían “las chancletas” y, con ese cómodo y fresco calzado, mateaban en las puertas de las casas, o, en los grandes y viejos patios, bajo algún naranjo alto, antiguo y frondoso.
Para mamás, tías y abuelas, era también, un artefacto de castigo; un leve castigo, porque el uso las había vuelto suaves y flexibles, así que el clásico: - “¡¡mirá, atrevido, portate bien, o ya sabés…te doy unos chancletazos y te curo!!” – era una amenaza más bien inocua.
“Sobre lo que no hay dudas es sobre el origen del nombre con el que las conocemos: las enciclopedias y diccionarios coinciden en indicar que el origen de la palabra alpargata está en el vocablo árabe “albargat”, plural de “albarga”, que significa abarca.
Aunque la historia no registra el nombre del primero al que se le ocurrió arrollar una cuerda para fabricar su suela, habiendo cáñamo o esparto, sólo faltaba una tela burda para confeccionar la capellada, y un par de manos hábiles que cosieran el conjunto.
Lo que sí es probable que los jeques árabes impusieron a los españoles - entre otras tantas cosas- este calzado. Por la soltura y comodidad que presentaban a los caminantes, las zapatillas fueron adoptadas por los soldados de infantería de la Madre Patria, que las preferían para sus marchas forzadas al calzado”
Es además un calzado muy fresco: la capellada de lona de algodón permite la ventilación del pie, y la fibra de yute de la suela absorbe la transpiración. (Es bueno señalar que el yute es una fibra muy higroscópica que a temperatura y humedad normales absorbe un 17 % de agua, mucho mas que el algodón, 8 %, y ni que hablar de suelas de goma).
También es, aunque no parezca, anatómico: a las pocas horas de calzarla, la zapatilla se acomoda al pie, toma su forma, aún en la suela”.
Acá, por nuestros pagos, apareció por 1890, y fue el calzado que el hombre de campo adoptó, por todas las razones ya expuestas, y, porque además, gente práctica, el bajo costo y la durabilidad, hacían de las alpargatas, un calzado ideal, para cualquier época del año.( Fuente: En Perspectiva- El espectador)
Uno de los quehaceres propios de nuestra edad y nuestro ocio era, a manera de aquietar los hormigueos de las siestas, “cortarles los bigotes”, pues el uso continuo, hacía que comenzase un deshilachado del yute, lo que hacía parecer que al calzado, le habían crecido bigotes.