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Músicos en la gloria
Ricardo Berrutti | 30/08/2016
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El famoso director Paul Whiteman escuchó a George Gershwin y lo invitó a componer una pieza sinfónica de jazz, para tocarla junto con otros estrenos de compositores modernos en un concierto que daría próximamente con su orquesta.
A George se le olvidó por completo el encargo, hasta que una mañana apareció en un anuncio del periódico la noticia de un concierto de jazz a cargo de Paul Whiteman y su orquesta, destacando que la obra central del programa sería una composición sinfónica escrita por George Gershwin, quien lo supo cuando leía esa mañana las noticias.
No pudiendo eludir el compromiso, George creó en tres semanas su "Rhapsody en Blue" empujado por ese gran maestro que sabía lo que tenía entre manos; ambos estaban contribuyendo al encumbramiento definitivo del jazz. Esta Rapsodia, que fue orquestada por Ferde Grofe, el arreglista de Whiteman, se estrenó el 12 de febrero de 1924, señalando un momento importantísimo en la historia de los Estados Unidos de América, el del nacimiento de su propia música sinfónica, creada con elementos autóctonos, como los blues, los espirituales negros y el jazz, que George Gershwin tradujo en ritmos y notas que son ellos mismos, pero con otro ropaje, "de etiqueta", por así decirlo.
Paul Whiteman terminó la ejecución en medio de febriles aclamaciones y aplausos; los cronistas aceptaron el veredicto del público, supremo juez, y sus comentarios aparecieron llenos de alabanzas para el joven compositor de 25 años.
Por ese entonces, en Lawerence, un pequeño poblado de
Massachusetts, un niño de ascendencia judía, Leonard Bernstein, de seis años corría por las calles barrosas de pueblucho, que, hoy, tiene apenas unos 77.000 habitantes, con una gran mayoría de hispanos,(74%) y un 8% de afroamericanos.
No es extraño que el joven Leonard, haya bebido de esa amalgama de razas y culturas, y que, ya convertido en un pianista y director de orquesta, - el primer director de orquesta célebre a nivel mundial de Estados Unidos – haya optado, además del depurado clasicismo para dirigir las más importantes obras de los grandes de la música clásica, por la música que, mientras el correteaba por la calles de Lawrence, se gestaba en Norteamérica.
Nacido el 25 de agosto de 1918, ascendió rápidamente en el firmamento musical, ya por sus dotes de pianista, como por las de director, cuya convicción escénica, cautivaba a los públicos del mundo.
La “Sinfonía de Fausto” es considerada la mejor interpretación de todas las épocas.
Músico polifacético, sus dotes y su innegable talento no sólo le permitieron brillar en el campo de la interpretación, sino que también consiguió triunfar en la composición, tanto en la llamada «seria» como en la comedia musical. Dos de sus incursiones en este último género, “On the Town” (1944) y “West Side Story” (1957), ambas popularizadas por el cine, le procuraron un amplio reconocimiento a nivel mundial.
Bernstein fue un entusiasta defensor y divulgador de la nueva música estadounidense: autores como Aaron Copland, Charles Ives y Gershwin formaron parte de sus programas de concierto hasta su muerte, ocurrida el 14 de octubre de 1990.

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