Noticias Tuyas, estés donde estés | Durazno, Uruguay | Seguínos en Seguínos en Facebook    
Amanecer en la sierra
Ricardo Berrutti | 23/03/2016
Click para cerrar

Es más común de lo que muchos creen.
Cuando llega la época de los campamentos, del mate más madrugador, del agua en una calderita de lata que ya ha pasado por varias intemperies, y comienza a levantar su columnita de vapor contra el cielo que todavía deja asomar alguna estrella, una radio, vieja compañera de amaneceres de la calderita, deja escapar, casi como si fuera música y voz que nace de la misma tierra, de los mismos pastos, del mismo camalotal del arroyito

“Está ensillao mi caballo,
las espuelas me calcé,
y con la noche en la cara
sin despedirme monté”


Puede ser la voz incomparable de Santiago Chalar, y la música de su guitarra, que está solita con el cantor, pero que es musical como metida en paisaje, desde donde parece susurrar como la brisa de la mañanita que promete sol tibio, la voz del Maestro Ruben Lena, como himno de fondo:

“Que la noche sea muy negra
no es dificultad mayor,
llevando firme la rienda
y al tino por rumbeador.
Si me pierdo, mala suerte,
la noche tendrá razón”


Pueden ser el “Pepe” Guerra y Braulio López, arrimando una cañita al fogón que con una fuerza de voces juntas, dicen:

“Pobrecito el árbol solo
con una tapera al lao,
y ahora sirve de echadero
donde descansa el ganao”


El mate pasa silencioso, de mano en mano de esos habitantes urbanos, que van sintiendo como, la canción acaricia su alma, y les borra el hormigón de la mirada, para ver este otro amanecer, tan distinto del que la ciudad les ofrece cada día con su austera frialdad

“Amanecer en las sierras
donde el aire es claridad
y las noticias del caso
el agua de algún Yerbal.
El Templao está cantando
porque hoy es necesidad”


Están lejos del ajetreo de gentes apuradas, de automóviles, de ómnibus con su carga de humanidad gris y tristona

“Arriba vela el lucero,
testigo en la inmensidad;
abajo algún teru-tero
rondando la soledad”


Sí, acá es distinto. Acá el humo del fueguito es un perfume, allá es un olor que asfixia.

Acá, la naturaleza sale y se mete en la melodía, acá la soledad se vuelve una amiga callada, que también habla con su silencio, acompaña a los madrugadores, y la canción les dice que la soledad puede ser una amiga

“Y a tierra de soledades
buscando mi tierra voy,
quiero amanecer adentro
de su propio corazón”


Hasta que el fueguito de la amistad que la soledad ha entibiado, se vuelve una tibieza que anuncia las palabras que oye el corazón

“Cantando esta serranera
el Templao se calentó”

COMPARTIR NOTICIA



Otras contratapas
Diario independiente de la región centro sur del país
Av. Artigas 374 | Durazno, Uruguay | +598 4362 4416