Durazno, Viernes 12 de Marzo del 2010, 02:58


Con sumo cuidado
20.01.2010 | Podría decirse que la compra compulsiva es una conducta exclusiva de estos tiempos. La insistencia y el bombardeo de publicidad podrían ayudar a entender el por qué de estos trastornos, sin embargo este sólo es uno de los factores influyentes.
Por Luis Devitta

Al estar todos inmersos en esta cultura de consumo, somos todos compradores y consumidores habituales de todo tipo de productos: desde tecnología hasta comestibles, no hay forma de estar fuera del alcance del mercado.
Las tendencias a la compra compulsiva quizás estén en todos nosotros y se puede ver con mayor énfasis, por ejemplo en las fechas festivas que han pasado. Hay quienes logran controlar estos impulsos casi instintivos de adquirir objetos que quizás no necesite y otros que se entregan a ellos (los impulsos) desvalijando las góndolas del supermercado y arrasando las vidrieras del shopping. Pero es necesario diferenciar las tendencias a comprar… ese "querer tener" (ya muy común en estas culturas), de la patología. Esta última se traduce en la compra compulsiva, producto de impulsos irresistibles para la persona de adquirir objetos o artículos muchas veces innecesarios.

Comprar o no comprar… esa es la cuestión

Algunos especialistas en el tema hablan de una verdadera adicción psicológica. "Es la consecuencia de un acto irreprimible y poco consciente del que después uno se arrepiente, porque se compran cosas poco útiles o se gasta más de lo que se puede".
"Ser comprador compulsivo implica poseer la imperiosa necesidad de adquirir abusivamente objetos innecesarios. Si ese pensamiento, acto o conducta no se ejecuta, sobreviene una angustia imperiosa", expresa el psicoanalista Pablo Piperno, integrante de la Coordinadora de Psicólogos del Uruguay, en una nota de El País.
Agrega en la misma nota que: "Es una conducta que cabalga entre la adicción y la compulsión en tanto se da con repetición inusitada, el deseo irrefrenable y la necesidad de realizarlo inmediatamente".
Según el Informe europeo sobre adicción al consumo, una tercera parte de los ciudadanos de la UE (Unión Europea) tiene serios problemas de autocontrol y se estima que la compra compulsiva tiene una prevalencia de un 1,1% a un 5,9% de la población general.
Un 5% de la población mundial es consumista compulsiva, la mayoría de los cuales son mujeres (el 80% de las personas que padecen este desorden son mujeres). Son interesantes los datos publicados en la nota mencionada más arriba, por ejemplo, el departamento de marketing de uno de los shopping de la capital señaló que el público femenino entre los 35 y 55 años representan la mayoría de los compradores compulsivos habituales, con una frecuencia de hasta 3 veces por día, los hombres concurren menos a este tipo de lugares, sin embargo cuando lo hacen gastan más que las damas.
Por otro lado, según algunos estudios, los adolescentes son quienes se encuentran más propensos a desarrollar este tipo de conductas. Presentan una mayor vulnerabilidad a los mensajes publicitarios. Sabemos que esta etapa de la vida está marcada por cierta inestabilidad emocional, muy cambiante por decirlo así.
Este tipo de trastorno suele iniciarse a partir de los dieciocho años más o menos, sin embargo difícilmente consulten o logren reconocer el problema antes de los treinta, generalmente cuando ya han desarrollado problemas financieros que obligan a la persona a buscar ayuda. También es común que estos individuos deban enfrentar dificultades legales producidas por las deudas contraídas.
Se da mayormente entre personas de clase media y alta, esto obedece a la posibilidad de endeudarse.
Las compras a crédito, las tarjetas, las épocas de rebajas, todo contribuye a que el dinero "vuele" y todos podemos ser arrastrados por el mercado en algún momento, sin embargo en la intensidad es en lo que podemos diferenciar el trastorno. La persona que compra compulsivamente lo hace día tras día durante mucho tiempo, esto lo hace algo más serio.
La compra compulsiva generalmente se asocia a otros trastornos del control de los impulsos como lo son la ludopatía o la cleptomanía.
Muchas veces viene acompañada de otros tipos de males. El estrés, que se ha vuelto una palabra tan común actualmente, es un factor que puede ir de la mano, la depresión y la ansiedad también suelen estar unidas a este tipo de patología. Esto siempre depende de la personalidad del individuo, frente a una situación de ansiedad, distintas personas reaccionan de diferente forma, eso está claro: algunos fuman, otros juegan, otros beben y otros compran compulsivamente.
Existen distintos tipos de tratamiento para estos problemas, la psicoterapia es uno de ellos, pero hay que estar consciente de que no es nada fácil, requiere de tiempo y paciencia, muchas veces se acompaña de psicofármacos (si se lo considera conveniente para el caso). También existen los grupos de autoayuda que pueden ser útiles y claro, el apoyo y contención familiar se vuelve crucial.
Comprar o no comprar…esa es la cuestión en estos tiempos.




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