
Suele hablarse de autismo de forma bastante general, cierto es que no se trata de un trastorno fácil de explicar ni de diagnosticar.
Según el criterio utilizado por el DSM-IV (Manual Diagnóstico y Estadístico de Clasificación de los Trastornos Mentales) el autismo comprende un grupo de cinco trastornos, ellos son: El Síndrome de Rett, de Asperger, Desintegrativo Infantil, el Trastorno Generalizado del Desarrollo no Especificado y el Trastorno autista. Este último se relaciona con el autismo clásico que describió el psiquiatra de origen austríaco Leo Kanner en la década del 40.
La denominación de "espectro autista" le corresponde a Lorna Wing (psiquiatra inglesa) esto tiene ventaja de que se puede observar cómo el autismo se puede presentar en diversos grados y en diferentes trastornos cuadros patológicos.
Dichos trastornos que componen el autismo tiene ciertas características en común: Alteraciones en la capacidad de socialización del niño, en la comunicación verbal y no verbal, así como también la presencia de conductas repetitivas y estereotipadas.
En una de as columnas anteriores decía que el ser humano está formado por vínculos, la personalidad e identidad de una persona se construye a partir de las relaciones que entabla con el entorno (padres, hermanos amistades, etc.).
Las posibilidades de efectuar vínculos al igual que ciertas operaciones mentales está limitada en el autismo, esto va a tener gran incidencia en la vida social del individuo.
En el desarrollo de los niños que presentan este trastorno pueden observarse algunos síntomas que emergen través de las conductas, estas últimas van a mostrar claras diferencias con lo que sería "lo normal "o lo esperado en el niño. Unos de los síntomas es el retraso significativo a nivel del lenguaje. Otro sería la falla en la integración social del niño. La ausencia de juego también es característica.
Entonces, se puede observar que el niño permanece quieto en un lugar específico, demuestra escaso afecto, en muchos casos no permite que se lo abrace o no responde al cariño de la forma esperada por los padres, esto es generador de angustia para estos últimos, también debe ser de alerta ya que estas conductas indican la posible presencia de autismo.
Con respecto al lenguaje se puede observar que no utiliza pronombre personal y habla en tercera persona. Los gestos y expresiones faciales no son utilizados por el niño con fines comunicativos. Estos presentan patrones de conducta repetitivas movimientos circulares estereotipados, es común que caminen en punta de pie. La ausencia de juego es una de esas conductas que llaman la atención en este trastorno, aunque actualmente son muchos los profesionales que no creen que falte el juego sino que estos niños juegan pero de manera diferente a los demás.
El juego es una actividad fundamental en el desarrollo social, físico y afectico del niño, a través de este, el individuo va elaborando la realidad. A través del juego desarrollamos las destrezas motoras. Es la forma de conocer y comprender el mundo que nos rodea interactuando con él. En el autismo, la actividad del juego está limitada, por lo tanto lo está la capacidad de crear vínculos (en realidad crea los vínculos, pero lo hace de manera diferente). El niño autista no se relaciona de forma normal con los objetos. Puede entrar en crisis de abruptamente si un objeto de su entorno habitual es movido de lugar, presentan una baja tolerancia a los cambios.
Estadísticamente, este síndrome afecta a 4 de cada 1,000 niños, hasta ahora no se puede afirmar con certeza cuales son los factores causantes. Existen varias teorías, las que hablan de lo genético quizá son las que tienen mas fuerza, sin embargo no se deja de lado la posibilidad de que algunos factores ambientales tengan que ver, también se habla de la suma de ambos elementos. Se manifiesta en los niños regularmente entre los 18 meses y 3 años de edad, es decir en edad pre escolar. El trastorno autista se da más comúnmente en varones que en las niñas, siendo la relación de 4 a 1. Con el síndrome de Asperger ocurre algo similar, la relación es de 5 a 1. Por otro lado el S. de Rett se manifiesta casi exclusivamente en las niñas.
"El autismo es un síndrome que afecta la comunicación y las relaciones sociales y afectivas del individuo"
Como lo dice esta definición, el autismo es un síndrome (conjunto de síntomas) y no una enfermedad, por lo tanto no hay cura. Sin embargo mediante el trabajo conjunto con padres, maestros y profesionales de la salud es perfectamente posible generar una mejor calidad de vida. Aprendiendo diferentes actividades, el niño puede lograr cierta independencia (dependiendo de la severidad del caso). Es fundamental el estímulo afectivo y educativo que reciban por parte de los padres.
En Uruguay no existe demasiada información sobre el tema, lo que hace que muchas veces, la consulta se haga demasiado tarde, en este tipo de trastornos el diagnóstico precoz puede hacer una gran diferencia.