
Durante largos períodos de la historia este ha sido un tema invisible, en las sociedades antiguas como la griega o la egipcia el infanticidio era muy común.
La miseria en la edad media provocaba que los infantes fueran abandonados ya que suponían demasiado gasto y durante la época de la revolución industrial los menores eran forzados a trabajar en tareas pesadas desde muy pequeños. Recién en el siglo XVIII comienzan a considerarse los daños a nivel psicológico que provoca este tipo de abuso. No fue sino hasta 1959 cuando se declaran los derechos del niño y en 1989 se dictan las normas que establecen los principios básicos que garantizan el bienestar a los menores.
Todos estamos de acuerdo que la infancia es una etapa crucial en la vida de todo ser humano. La dependencia afectiva y física durante la niñez lo hace vulnerable a todo tipo de daños que provienen del entorno más próximo, es decir del propio núcleo familiar. Cualquier trastorno a nivel afectivo durante la infancia va a repercutir en el posterior proceso de desarrollo por lo tanto la violencia intrafamiliar es una grave enfermedad social que debe ser abordada desde todos los ámbitos y por todas las personas. Los primeros cinco años de vida son fundamentales, una buena crianza es imprescindible, el abuso y la violencia tanto física como psicológica van dejar sus huellas marcadas para siempre y se van a ver reflejadas en las formas de interactuar el individuo con el mundo. Son muchos los casos de adultos violentos que repiten experiencias vividas durante su propia infancia, es decir que heredan una violencia que fue ejercida sobre ellos mismos.
Según la OPS (Organización Panamericana de la Salud) el maltrato es: "el uso intencional de la fuerza o el poder físico, de hecho o como amenaza, contra uno mismo, otra persona o un grupo o comunidad, que cause o tenga muchas probabilidades de causar lesiones, muerte, daños psicológicos, trastornos del desarrollo o privaciones".
Es difícil establecer una diferencia entre lo que es el maltrato físico y el castigo físico, este último implica el uso de la fuerza física (sin lesionar) infligiendo dolor con la finalidad de corregir una conducta. Ahí hay una línea que cuesta mucho trazar, esto es muy peligroso ya que el castigo físico está socialmente aceptado. Es la vieja cuestión de la imposición de límites a un niño que muchas veces termina transformándose en una violación a los derechos fundamentales de la persona sino se tiene claro cómo se quiere corregir determinada conducta.
Además de la violencia física, que se puede constatar mediante las marcas como moretones, mordeduras, fracturas, quemaduras, existen diversas maneras de describir el maltrato.
La negligencia se tiene en cuenta como otra de las formas de maltrato e implica la falla intencional de los padres o tutores en el momento de satisfacer las necesidades básicas del niño (alimento, abrigo, educación). El abandono físico incluye no procurar la atención adecuada en problemas de salud, también dejar a un niño a cargo de sus hermanos menores durante periodos prolongados de tiempo. La negligencia educacional es muy común, no inscribir al niño en los niveles de educación básicos es una falla grave y todos sabemos que esto ocurre con frecuencia.
El abuso sexual es una realidad bastante triste, el niño es usado para gratificación sexual por parte del adulto. Esto incluye desde la exposición de los genitales hasta la violación del niño o niña. La realidad indica que este tipo de abuso ocurre principalmente dentro del ámbito del hogar, el abusador generalmente pertenece a la familia o es muy cercano a ella. En una enorme cantidad de casos se trata del padrastro del infante.
"De acuerdo a mediciones efectuadas en 1999 y 2006, un 6% de niños y adolescentes, entre 5 y 17 años de edad, realizan actividades infantiles. Estas actividades incluyen tanto el trabajo de mercado como la dedicación a tareas domésticas, en calidad de principales responsables. La población total de niños y adolescentes en nuestro país es de aproximadamente 450.000". (Datos del INE)
Según una investigación realizada por el Programa Infamilia del MIDES la violencia psicológica es la más frecuente, con una prevalencia general de 74,4%. La violencia física moderada registra una prevalencia general de 53,7%; mientras que la prevalencia general del maltrato físico severo es de 13,8%.El maltrato infantil trasciende las clases sociales y abarca a toda la comunidad.
De acuerdo con la investigación presentada en 2008, existe mayor prevalencia general de maltrato psicológico en los hogares de nivel socio-económico alto (43,1%).
Sin embargo, se registra una mayor prevalencia general de violencia física severa o muy severa en aquellos hogares más desfavorecidos.
Decía arriba que durante mucho tiempo fue un problema invisible para las sociedades, hoy en día contamos con estudios e investigaciones que ayudan a hacerlo visible, el silencio crea cómplices, esta es quizá una frase ya muy utilizada sin embargo sigue ilustrando de manera perfecta la realidad.