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Opina Chasquetti 21.10.2009 - 21:32
Algunas dudas, una certeza
Observando los datos de las encuestas y razonando acerca de ciertos procesos políticos que se vienen gestando, podemos afirmar que con toda seguridad José Mujica terminará siendo el próximo Presidente de la República. Este hecho puede darse el domingo o en su defecto se procesará en un balotaje de noviembre. Pero sea como sea, parece claro que el final del cuento está bastante anunciado. Este razonamiento funciona básicamente por la inversa, es decir, por las razones que indican que Lacalle no puede ganar esta elección. Dicho en otros términos, Mujica terminará siendo el presidente de los orientales porque Lacalle tiene graves dificultades para erigirse como una alternativa real y en este sentido, tengo por lo menos seis argumentos. Les propongo repasarlos.
1. Contra lo que todos pensábamos, Lacalle ha demostrado ser en esta elección un candidato débil y errático, sin una línea estratégica precisa. Sus objetivos de campaña han fracasado uno a uno. Procuró imponer temas en la agenda, como el de la seguridad o la educación, pero fracasó en el intento. Se propuso hacer girar el debate en torno a su capacidad propositiva con la idea de presentar una iniciativa por día, pero encontró escollos insalvables, casi siempre formulados por los jerarcas del gobierno. En estas circunstancias, cuesta creer que Lacalle logre cambiar la pisada en segunda vuelta e iniciar un proceso virtuoso que le permita seducir a la ciudadanía y derrotar a la fórmula frenteamplista.
2. Lacalle encabeza un partido cuya intención de voto cae en picada desde hace cuatro meses. Los promedios de intención de las cinco empresas principales (Factum, Cifra, Equipos, Interconsult y Grupo Radar) muestran que en ese lapso el Partido Nacional perdió ocho puntos porcentuales del electorado. Esa tendencia parece continuar en estos días y dejará como resultado una votación nacionalista inferior a la de 2004, con una bancada más pequeña y grandes problemas en su interna. La mayoría de los analistas han señalado que dicho deterioro electoral responde a errores de campaña de la fórmula presidencial y en particular, a problemas con el candidato. Si esto fue así en primera vuelta, resulta difícil imaginar un cambio tan profundo y radical que logre revertir ese proceso en tan solo cuatro semanas. Algunos dicen que una vez puestos en el balotaje, los contrarios a Mujica se alinearán detrás de Lacalle. Lo dudo, pues el candidato nacionalista ha dejado demasiadas dudas en esta peculiar campaña.
3. Relacionado con lo anterior. Quienes creen que en segunda vuelta Lacalle tiene alguna chance, parten del supuesto de que el Partido Colorado acompañará a pleno esa candidatura. Pero debemos recordar que este supuesto es bastante débil. En 1999, el Partido Nacional acompañó masivamente la candidatura de Batlle en segunda vuelta, en lo que podría considerarse como un compromiso histórico de esa colectividad. Los dirigentes nacionalistas hicieron campaña por el candidato colorado y recorrieron el país en una suerte de cruzada contra el Frente Amplio. En esta ocasión, las condiciones son bastante diferentes. Bordaberry y De León han fundado su campaña en la idea fuerza del “retorno a casa” de los votantes colorados que emigraran en 2004. Parece una contradicción imaginarse que, en noviembre, este partido, luego de lograr el efectivo regreso de un porcentaje importante de colorados, incite a sus votantes a iniciar un proceso opuesto, esto es, volver a emigrar para votar a Lacalle. Además, pese a que el candidato presidencial colorado finalmente apoyará a Lacalle, en estas semanas ha fundamentado largamente la necesidad de autonomía e independencia de su partido. Por esa razón, dudamos que en caso de balotaje, ocurra un fenómeno similar al observado hace diez años, cuando el 95% de los votantes nacionalistas de primera vuelta, apoyaron con su voto al candidato tradicional en el balotaje.
4. Lacalle partirá de un piso muy alejado del 50% y tendrá una bancada parlamentaria pequeña. Su única opción de gobernabilidad será la construcción de una coalición de gobierno con el Partido Colorado y el Partido Independiente, siempre y cuando, el Frente Amplio no logre la mayoría parlamentaria este domingo. Esta debilidad será importante para encarar un balotaje, pues su perspectiva de gobernabilidad es pobre. La forma de afrontar ese problema sería consagrar un acuerdo en la primera semana de noviembre con los otros partidos, pero cuesta creer que éstos se avengan a un pacto rápido y sin consulta a sus convenciones. Además, como ya todos escuchamos, el Partido Independiente dejará en libertad de opción a sus votantes, por lo que resulta difícil que Mieres selle un acuerdo con Lacalle en ese mes. Por tanto, la perspectiva de gobernabilidad que ofrece Lacalle es mínima y esa será una carga difícil de sobrellevar en las semanas decisivas.
5. La lógica del balotaje reforzará los rasgos plebiscitarios que ya ha mostrado esta elección. Por rasgo plebiscitario entendemos al mecanismo donde se le solicita al elector que decida entre dos únicas opciones. El Frente Amplio ha impulsado esta lógica a partir de los logros de su gobierno, intentando poner el debate en términos de continuidad y cambio. Si hay balotaje en noviembre, la estrategia frenteamplista seguirá por ese rumbo. Mujica representará al gobierno exitoso, y Lacalle estará obligado a presentar una perspectiva de cambio. Este es un desafío demasiado exigente para el candidato nacionalista, dados los pobres resultados alcanzados hasta el momento. Lacalle estará obligado a arriesgar más de lo aconsejable y eso entraña un peligro superlativo. La apelación a los logros de su pasado gobierno no han dado resultado hasta ahora y las propuestas lanzadas en estos últimos veinte días, apenas adornaron el discurso de cada día. Por tanto, cuesta creer que Lacalle logre en unos pocos días, cambiar y controlar rápidamente la discusión, evitando la lógica plebiscitaria que el Frente Amplio buscará mantener en la agenda pública.
6. Asimismo, las simulaciones de balotaje que realizan las encuestas muestran que Mujica le saca entre 6 y 8 puntos de ventaja a Lacalle. Si bien es cierto que una simulación es diferente a una elección (hay ciudadanos que tienen dificultades de abstracción), la ventaja inicial de Mujica es importante. A esto se suma el hecho de que Lacalle es el candidato con el mayor índice de rechazo en la ciudadanía. El rechazo hacia los candidatos se estudia a través de encuestas que preguntan a qué candidato no votaría nunca. En las encuestas que pude analizar, se observa que Lacalle es más rechazado que Mujica. Esto no significa que Mujica no tenga rechazos, por el contrario, juntos son los candidatos más polémicos de la competencia. Sin embargo, a la hora del balotaje estas preferencias suelen hacer diferencias.
7. Finalmente, el balotaje es una competencia especial donde las fórmulas compiten sin lemas. Mujica-Astori contra Lacalle-Larrañaga. En este sentido, la fórmula del Frente Amplio parece más sólida que la del Partido Nacional, y eso también puede ser una diferencia. Astori se ha mostrado en esta campaña como un puntal importante de la oferta frenteamplista. Sus apariciones públicas han sido consistentes y otorgan a la fórmula una cuota de racionalidad y seriedad imprescindible. Larrañaga ha intentado jugar un papel. La última semana ha echado el resto en buena forma, pidiendo el voto a quienes lo acompañaron hace cinco años. Sin embargo, la situación no es igual. Mujica le ha otorgado a Astori un lugar que Lacalle no parece haberle cedido a Larrañaga. En caso de balotaje, estos esquemas de cooperación y conjunción, así como las características de los vicepresidenciables también pueden ser importantes para el elector.
En suma, ante la ausencia de números (los conoceremos a partir de mañana), nada puedo decir sobre el resultado del domingo. Sin embargo, puedo afirmar que la probabilidad de que Mujica sea el próximo presidente es muy alta, altísima me animaría a decir. La paradoja es que su triunfo se terminará cimentando en los defectos del rival antes que en sus propias virtudes, lo cual exigiría una reflexión. Pero este es otro tema y a su debido tiempo lo analizaremos.
20 de octubre de 2009
Publicado en Montevideo.comm
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de "pepetalcuales" 21.10.2009 - 21:36
18 de octubre de 2009
Mi papel en el gobierno
Tengo un proyecto magnífico: sacar la casa de gobierno de la Plaza Independencia y ponerla en algún lugar más ventilado, donde haya una parra para sentarse a tomar mate, y un par de cuzcos en la vuelta, para avisar cuando lleguen los ministros. Desde un lugar así, no hay como errarle a buenas decisiones de gobierno.
Me temo que mis socios del Frente no van a estar de acuerdo y, como donde mandan capitanes no manda marinero, lo más probable es que tenga que guardarme el proyecto en el bolsillo.
Lo que no significa que vaya a resignarme a pasar los próximos 5 años laburando de administrativo, así sea en las hermosas tareas de administrar la prosperidad y administrar la transformación.
El día a día de un gobierno tiene una enorme importancia en el resultado y requiere una proporcional capacidad de trabajo y todavía más inteligencia.
¿A que no saben quien salió sorteado para la tarea?
¿A que no saben quién es el uruguayo más rico en esos talentos?
Danilo y la estructura del Frente se sobran para hacer un gobierno de primera y yo voy a molestar muy poco.
Lo mío va a ser pensar y empujar el país de nuestros nietos.
Me parece que se juega en 4 procesos: sacudir la educación, acompañar la explosión productiva del agro, cuidar la honradez y procurar los acuerdos políticos que permitan hacer los 3 primeros asuntos políticas de estado.
Los recorro al revés y por la negativa.
1. Sin acuerdos políticos nacionales e ínter partidarios, no hay ningún impulso de transformación estructural que pueda sostenerse por décadas. Si los blancos y colorados pasan los próximos 5 años a la intemperie, van a completar su renovación y van a estar dirigidos por gente con miras más altas que acomodar a sus muchachos en los carguitos. El país los necesita y juntos vamos a despartidizar las grandes causas nacionales, de modo que, cuando tomen el gobierno, puedan seguir empujando esos procesos como lo que serán: proyectos tan de ellos como nuestros..
2. Sin una actitud honrada de los servidores públicos, sean los que vienen de la política o los que forman el tejido administrativo, no hay posibilidad de llevar adelante ningún proyecto relevante. Y por actitud honrada no entiendo solo no afanar sino ganarse el sueldo y transpirar la camiseta. Habrá que hacer muchas cosas para que esa anhelada buena fe se instale de una punta a otra. Habrá que vigilar, estimular y generar mística.
3. Sin la explosión del agro no vamos a tener con que financiar las grandes tareas de elevación social que nos proponemos. El campo ya calentó los motores en los últimos años y esta batiendo record tras record. Es nuestra carta fuerte y el sector mejor posicionado para aprovechar la expansión de la demanda mundial de alimentos.
4. Sin un sistema educativo transformado no vamos a tener un país competitivo en el mundo, ni una sociedad homogénea, ni una convivencia educada, ni nada. Aquí hay que poner de todo; plata, garra, mística y coraje para pelearse con quien haya que pelearse.
Con estas 4 cosas tengo para entretenerme.
¡Y yo que creía que iba a currar a Danilo y a atorrantear 5 años!
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