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Familias modernas
Como todos saben la semana pasada se aprobó en el senado una reforma legal que permite adoptar un menor a las parejas del mismo sexo. Esto convierte a Uruguay en el primer país sudamericano en abrir esta puerta.
Luis Devitta | 21/09/2009

Queda entonces planteada en nuestro país y América una polémica que ya tiene algunos años de vigencia alrededor de todo el mundo.
Hasta ahora, la adopción homoparental es un derecho reconocido en algunos países europeos como Bélgica, Países Bajos, Noruega, Suecia, Dinamarca, España, Reino Unido. Otros como Israel (primer país asiático en autorizar la adopción de este tipo), también en algunos estados de Norte América, Canadá y Sudáfrica lo permiten.
Existen diversos estudios sobre los efectos de la adopción de parejas del mismo sexo. Los resultados extraídos son varios. En una nota publicada en El País, el psiquiatra de niños y adolescentes Miguel Cherro (ex vicepresidente de la Federación Latinoamericana de Psiquiatría y Psicopatología de Niños y Adolescentes) comentó sobre los datos obtenidos a partir de diversos estudios realizados en países como Estados Unidos, Bélgica y Holanda: "La investigación demuestra que no son diferentes los hijos de homosexuales".
Admite que sí pueden: "enfrentar mayores dificultades del punto de vista del entorno social, porque se las tendrán que ver con prejuicios y discriminaciones que son los que pueden generar dificultades secundariamente".
En la misma nota se menciona que: en 2002 un estudio de la Academia Americana de Pediatría, de Estados Unidos, concluyó que: "los niños que crecen con uno o dos padres homosexuales se desempeñan emocional, cognitiva, social y sexualmente, tan bien como los niños cuyos padres son heterosexuales".
Contrario a esto, integrantes de la misma academia argumentan que no se presentan evidencias suficientes para afirmar lo anterior, incluso agregan que los niños que son criados en hogares homoparentales "están mas expuestos a experimentar a riesgos de salud, así como a experimentar confusión sobre la identidad sexual y a experimentar sexualmente". De esta manera podemos ver que la cuestión está planteada en los diferentes ámbitos de la sociedad y no parece divisarse consenso alguno por ahora.
La Iglesia Católica rechaza la adopción por parte de personas del mismo sexo, el arzobispo Nicolás Cotugno expresó en un comunicado: "Aceptar la adopción de niños por parejas homosexuales es ir contra la misma naturaleza humana, y consiguientemente es ir contra los derechos fundamentales del ser humano en cuanto persona".
También existen preconceptos como el de pensar que un niño o niña criado por dos hombres o dos mujeres va a ser homosexual, este es un argumento poco válido, la orientación y formación de la identidad sexual de los individuos no pasa necesariamente por ahí. De la misma forma se debería creer que un niño va a ser heterosexual por ser criado en el seno de una pareja heterosexual y está claro que no es así, no es tan sencillo.
Algo cierto es que ya hay niños en Uruguay que viven actualmente en hogares de homosexuales, al ser adoptados individualmente por uno de los miembros de la pareja. Está permitida la adopción por personas solteras, es sabido que en algunos casos estas personas conviven con una pareja del mismo sexo. La experiencia con la que se cuenta en el país es escasa y como veíamos hay discursos científicos que están en controversia con respecto al tema.

Épocas modernas

Los tiempos cambian y las sociedades se van planteando nuevas problemáticas.
Décadas atrás era impensable siquiera una discusión sobre esto.
La figura clásica de la familia, formada por una madre, un padre criando a sus niños se ha ido modificando, sabemos que cada vez existen mas niños que crecen en hogares con una sola figura parental, el divorcio y la ausencia de uno de los progenitores es bastante común.
Otros crecen en el abandono total y esto sucede en todos los sectores de la sociedad, algunos menores se crían en la calle, otros quedan a merced de la televisión.
Uruguay es el primer país de América Latina en abrir esta puerta, las opiniones son opuestas y el debate es sano en algunos casos (dependiendo de los argumentos que se utilicen). Es positivo aceptar la diversidad, también hay que pensar qué es lo que será mejor para el niño, ya que este va a ser el beneficiado o perjudicado.
El tiempo irá contándonos si nos equivocamos sea cual sea la posición que se tenga frente a esto. La falta de educación de los niños y la discriminación van de la mano.
Si se piensa en la fuerte segregación que sufren los homosexuales en sociedades como la nuestra (y la de la mayoría de los países del mundo), se puede sacar rápidamente la conclusión de que los niños que se críen en hogares con parejas del mismo sexo van a sufrir también ellos la discriminación. Ahí aparece el factor educación.
Si se educa e informa de manera adecuada tanto a padres como a niños se podría entonces comenzar a resolver este problema.
Los prejuicios ya instalados en todos nosotros son sumamente difíciles de eliminar, y la ignorancia es uno de los principales instaladores de prejuicios.
Por eso la educación en todos los niveles y en todos los sectores de la sociedad pueden removerlos, claro que esto sería lo ideal, la realidad indica que estamos lejos. El tema está planteado hace algún tiempo en todo el mundo, parece que hay polémica para rato.








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