
A partir del nacimiento, el lactante comienza a construir su realidad a partir del vínculo con su madre, este es el primero y por decirlo de alguna manera el prototipo de toda forma de relación posterior.
A diferencia de otros animales, nacemos desprovistos de toda capacidad de adaptación al ambiente, excepto por algunos reflejos instintivos que irán evolucionando hacia las distintas conductas de adaptación. Debido a esto es que el ser humano es vulnerable y totalmente dependiente del cuidado materno desde el inicio.
Al comienzo la realidad no es discriminada como externa por el individuo, es decir, no posee las estructuras psíquicas suficientemente desarrolladas como para discriminarse de lo que es externo o interno a él. Como decía más arriba, con el tiempo, y a través del vínculo principalmente con la madre y su función de sostén, tanto alimenticio como afectivo es que el individuo comienza a discriminar objetos fuera de sí, comienza a construir su mundo con lo objetos que le rodean, sabiéndose distinto de ellos.
Existen diversas patologías que son producto de fallas en estos vínculos iniciales, la depresión durante la infancia es una manifestación de la fractura de esa relación con la madre.
Los vínculos son necesarios y fundamentales en la vida de todas las personas. Cualquier tipo de relación, ya sea una del tipo madre -hijo, padre-hijo, de amistad o de pareja implican un determinado tipo de vínculo. Cuando este último se quiebra, cualquiera sea el motivo, es inevitable la sensación de falta que se convierte rápidamente en dolor. Pensemos en el fin de una relación de pareja por ejemplo, o la muerte de un familiar. El proceso de duelo es común en todos, es un proceso que cada persona vive de manera diferente, siempre depende delos recursos anímicos con los que cada uno pueda contar en determinado momento, es decir, la forma de asimilar y tramitar la pérdida de alguien cercano y por lo tanto de un vínculo. El ser humano es frágil frente a las pérdidas, sin embargo éstas últimas (aunque suene extraño) son esenciales, porque es en ese proceso de asimilación y elaboración de duelos cuando más madura y crece una persona a nivel psíquico y emocional. Cuando el duelo no es elaborado correctamente, ese vínculo perdido se transforma en una depresión.
La problemática de los trastornos depresivos en nuestro país se ha ido agravando, sin embargo poco es lo que se dice sobre la depresión en los niños, este tipo de patología es cada vez mas frecuente y detectarla a tiempo es algo difícil de hacer. Sin duda que la compleja realidad social del Uruguay le da marco a este tipo de fenómenos. La violencia doméstica (y en todos los ámbitos) es disparadora de situaciones de abandono y de maltrato donde el infante es uno de los principales perjudicados. Una madre deprimida puede "proyectar" el sufrimiento a su hijo, quien es capaz de captar esta situación en mucho mayor medida de lo que se puede pensar. Las crisis económicas afectan el bolsillo e inevitablemente esto se traslada a relación entre los miembros de una familia. Pongamos por ejemplo el abandono de la madre, situación que ocurre mas a menudo de lo que todos creemos. También pensemos en la muerte así como en una enfermedad que impide que la madre pueda desempeñar su rol continente, estas circunstancias transforman al vínculo desaparecido en una fuente de dolor intensa para el pequeño, pudiendo derivar esto en un trastorno depresivo.
Una fractura en la relación madre- bebé puede provocar graves problemas a nivel del desarrollo psíquico del niño. Existen conductas en los lactantes que pueden estar indicando la presencia de depresión, por ejemplo: la irritabilidad (mayor a lo que puede ser normal a su edad). Un bebé deprimido puede tener problemas para alimentarse, dormirse o mantener el sueño. Suelen tener escasa actividad motora y se enferman con mayor frecuencia. Estos síntomas hacen muy peligroso este trastorno, por lo tanto es necesario estar muy atentos. En los escolares la tristeza puede ser expresada de forma directa. El niño no experimenta placer realizando actividades que normalmente deberían producirlo, la irritabilidad es mayor. Muchas veces el indicador principal es el bajo rendimiento en la escuela.
Es muy importante la difusión de información sobre este tema, así como la fluidez de comunicación entre padres, maestros, y profesionales de la salud, ya que la detección precoz de los síntomas contribuye a la prevención de este mal.