
Lo mismo se dice sobre derramar la sal, levantarse de la cama con el pie izquierdo, abrir un paraguas bajo techo, dejar las tijeras abiertas, o que el novio vea a la novia antes de la ceremonia.
El número trece es muy popular por su estrecha relación con la mala suerte, al igual que los gatos negros.
De la misma forma recurrimos a determinados objetos o acciones para atraer buena suerte, por ejemplo el trébol de cuatro hojas, llevar una pata de conejo, al parecer el perejil trae buena suerte también.
Existen muchas de estas supersticiones, todas tienen su origen en épocas antiguas, en hechos concretos de la historia, que luego se van transmitiendo de generación en generación, con el paso del tiempo se va perdiendo dicho origen y se van convirtiendo en ideas y hábitos simplificados o naturalizados, pero que no han perdido la intensidad en el momento de llevarlas a cabo.
Aunque suene exagerado, parece ser el intento de dominar fuerzas externas y poderosas, en este caso le llamamos "suerte", tratamos de manejarla a nuestro favor mediante el uso de amuletos o simples acciones como cruzar los dedos.
Tiene que ver con una forma de pensamiento denominada "pensamiento mágico"
Todos de alguna manera recurrimos en algún momento a esta clase de acto, o forma de pensamiento. Llevar determinada prenda como cábala a un examen es muy común, también lo es en las competencias deportivas, esto alivia o por lo menos cumple la función de disminuir la tensión o disminuir la ansiedad provocada.
El hombre primitivo creía que con ciertos pensamientos y acciones podía influir en procesos externos.
Mediante formas artísticas como el canto y la danza intentaban influir sobre las cosas, por ejemplo provocar el éxito en la caza o en la guerra, también en el clima.
En la psicología infantil se puede decir que ocurre algo similar, existe ese mismo sentimiento de omnipotencia, el niño también cree que puede influir en las cosas a través de métodos mágicos. Es un momento en que la psiquis está en pleno desarrollo y el mundo externo e interno, los afectos, los miedos, el sueño y la vigilia se confunden. El hombre primitivo construía e intentaba comprender y dominar su mundo a través de esa magia, de la misma forma lo va haciendo el niño en determinada edad, hasta que a través de la educación y desarrollo va accediendo a un pensamiento más racional.
Trastorno Obsesivo-Compulsivo
El pensamiento mágico se encuentra presente en las personas con este trastorno y es quizá su base.
Se caracteriza por la aparición de pensamientos recurrentes, ideas que son perturbadoras para la persona y que no puede evitar, también pueden ser imágenes que irrumpen en la mente, se las denomina obsesiones.
Frente a estas el individuo debe recurrir determinadas conductas repetitivas para combatirlas, a dichas conductas se les llama compulsiones. Son el intento de eliminar aquellas ideas o evitar situaciones que las puedan originar.
Las compulsiones que se dan más comúnmente consisten por ejemplo en rituales de limpieza, de orden excesivo.
Una persona con este trastorno puede tomarse horas ordenando el mismo estante, o limpiando la misma habitación, así como puede perder mucho tiempo lavando sus manos. También puede entrar y salir por la misma puerta varias veces antes de abandonar un sitio, contar varias veces los mismos objetos, comprobar repetidas veces haber cerrado con llave la puerta por ejemplo, o pronunciar una frase en voz baja al pasar por un lugar, como si fueran "palabras mágicas".
Esta es la forma que encuentran para intentar ahuyentar esos pensamientos incontrolables (obsesiones), éstas pueden ser pensamientos o impulsos sexuales o agresivos hacia los demás. La persona sabe que no son correctos y le parecen extraños, aún así no los puede evitar y recurre a dichas compulsiones.
Mejor Imposible
La película: "As good as it gets" (Mejor imposible), protagonizada por Jack Nicholson, ilustra bastante bien lo que puede ser la vida de una persona que padece este trastorno. Mas allá del Cine, una persona obsesiva se ve acorralada por esas ideas extrañas que no puede controlar y vive presa de sus conductas compulsivas para no caer en la desesperación, lo cual transforma su vida en algo sumamente complejo. Siempre depende de la gravedad del caso y del momento en que se consulte, pero afortunadamente existen distintas terapias con las que se puede abordar con éxito la enfermedad.
Por varios motivos no somos tan diferentes a los primitivos, esta forma de pensamiento nos acerca a aquella forma de dominar el universo. Cuando evitamos viajar un martes trece, llevamos un determinado objeto como cábala a un examen, estamos tratando de manipular, aunque sepamos que no sea posible, algo que va más allá de nuestras posibilidades. Esto nos da una cierta sensación de control que es útil para manejar con éxito la ansiedad.
La magia nació con los primitivos, sin embargo está presente en el mundo "civilizado", en el pensamiento infantil, en los obsesivos y sobrevive aún en las personas sanas a través de las ideas supersticiosas.