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Baja atención
La atención es una función esencial para lograr cualquier tipo de aprendizaje y para realizar cualquier actividad. En niños con trastorno por déficit atencional esta función se ve afectada trayéndoles todo tipo de dificultades a diferentes niveles.
Luis Devitta | 04/02/2012

Hace poco pasaban por televisión un documental que se enfocaba, básicamente, en demostrar que el ser humano sólo puede mantener la atención sobre un solo estímulo a la vez dejando fuera de su radar muchos otros. Somos bombardeados por millones de sonidos, aromas, millones de datos que no podemos procesar de forma simultánea, es imposible manejar toda la información que nos llega. Entonces, el cerebro prioriza lo que más importa en determinado momento. Selecciona aspectos del ambiente e ignora otros.
Es cierto que a veces hacemos varias cosas a la vez, somos capaces de llevar a cabo distintas tareas al mismo tiempo, sin embargo está comprobado que sólo podemos fijar nuestra atención en una sola cosa por vez. Desactivamos una para poder procesar la otra, o sea pasamos de una actividad a la siguiente pero no las hacemos en simultáneo. Quizá podemos intentarlo pero probablemente no seremos igual de eficaces. Esto ocurre en adultos. En la infancia, la capacidad de atención va evolucionando con la edad, en muchos casos se hace evidente que esta capacidad está perjudicada y se habla de síndrome de déficit atencional. La idea en este caso es "sobrevolar" el síndrome sin entrar en los detalles o en conceptos demasiado técnicos.

Déficit atencional

Es común, en clínica, en la escuela, o en casa, ver niños sumamente inquietos, acelerados, lo cual hace difícil la vida de cualquier ser humano que esté cerca. Pero estas características de ansiedad son bastante comunes en la actualidad (y no sólo en niños), eso no equivale a hablar de un trastorno por déficit atencional. Podría decirse que hay un exceso de este diagnóstico y en muchos casos se confunde con niños inquietos, cuyos problemas van pasan por otro lado.
Este, es un síndrome de naturaleza neurológica, es orgánico, no tiene su origen en lo afectivo aunque puede estar acompañado de algún síntoma de este tipo, también trastornos de conducta y de aprendizaje. Los casos son más difíciles de abordar cuantos más síntomas se juntan. Esto causa significativos déficits del funcionamiento en los distintos ámbitos como la escuela, la casa y el relacionamiento con los demás niños.
Según las estadísticas tiene una prevalencia de entre el 5 y el 25% de la población escolar (quizá más cercano al 5%) Es más frecuente en varones que en niñas (una proporción de 3 a 1).


En el Síndrome de Déficit Atencional está afectada la capacidad de mantener fija la atención. La información que nos llega desde el entorno es demasiada y para realizar una tarea necesitamos seleccionar un estímulo dejando afuera otros que en ese momento no son importantes. Ahí está el problema.
La impulsividad y la inatención inadecuadas para la edad son los síntomas centrales de este síndrome, a estos puede sumarse la hiperactividad o inquietud motora.
La impulsividad les hace muy difícil la vida a estos chicos: tienen una dificultad grande en mediar con pensamientos sus actos, o sea actúan antes de poder pensar. No logran medir las consecuencias de lo que hacen. De esa forma exponen a los demás y a sí mismos a situaciones peligrosas. Son catalogados como "agresivos" y en realidad esa es una consecuencia y no una característica del niño.
No pueden organizar las tareas que van a realizar, por lo cual tienen problemas de rendimiento en la escuela. No logran mantener sus ideas; en los juegos les cuesta mantener turnos. Los niños -en general- son inquietos pero en estos casos, sus movimientos son desorganizados y sin una finalidad, esa es la diferencia con un niño inquieto, este último probablemente tenga algún problema que pase más por lo afectivo.
Los síntomas se hacen más evidentes en la edad escolar, pero en la etapa lactante puede verse a través de trastornos del sueño, temblores, irritabilidad, sobresaltos. Los pediatras hablan de síndrome de híper excitabilidad en estas etapas tempranas.
El pronóstico será variable según la edad, por lo tanto no va a ser el mismo pronóstico si se lo trata desde el inicio que se haga cuando ya tiene algunos años, es bastante importante estar alerta para detectarlo con tiempo. La posterior evolución va a depender de eso.








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