
"Lo recuerdo (yo no tengo derecho a pronunciar ese verbo sagrado, solo un hombre en la tierra tuvo derecho y ese hombre ha muerto)".
Funes el memorioso es un relato breve de Borges. Ireneo Funes es el joven protagonista de la historia: un fraybentino de 19 años que posee una memoria prodigiosa. Luego de sufrir una caída de su caballo adquiere la extraña habilidad de recordar absolutamente todo lo que percibe, también lo que ha percibido a lo largo de toda su vida.
"…Al caer, perdió el conocimiento; cuando lo recobró, el presente era casi intolerable de tan rico y tan nítido, y también las memorias más antiguas y más triviales"
"…El hecho apenas le interesó. Razonó (sintió) que la inmovilidad era un precio mínimo. Ahora su percepción y su memoria eran infalibles".
La memoria es una función demasiado compleja como para intentar detallar los procesos que la componen y las zonas del cerebro que trabajan para ella. Simplificando todo, digamos que necesitamos de los distintos tipos de memoria para realizar distintos tipos de tareas. Aprendemos en base a la memoria y somos quienes somos en base a la memoria. Cada vivencia, cada aprendizaje queda registrado en distintas zonas del cerebro. Tenemos la memoria a corto plazo, a través de la cual registramos la información para que quede almacenada. Con el tiempo vamos apelando a ese monto de información, según la ocasión que lo requiera. Los recuerdos de cada persona forman parte de esa memoria a largo plazo.
Funes no sólo tenía la infinita capacidad de evocar toda esa información sino que era extremadamente sensible a cada detalle que captaba. El ser humano común percibe mucho menos de lo que deja fuera de su registro, es decir, sólo prestamos atención a una mínima parte de lo que nuestros sentidos alcanzan. Digamos, que en realidad, somos conscientes de una pequeña parte de lo que percibimos.
Funes tenía un grave problema, su increíble habilidad lo condenaba a conocer cada detalle que le rodeaba. Su memoria "infalible" se transformó en su mundo.
"…Dos o tres veces había reconstruido un día entero; no había dudado nunca, pero cada reconstrucción había requerido un día entero. Me dijo: Más recuerdos tengo yo solo que los que habrán tenido todos los hombres desde que el mundo es mundo".
Seleccionamos lo que nos interesa, o lo que en el momento nos sirve para realizar determinada tarea, el resto quizá ni siquiera lo registramos. Sin el olvido sería imposible poder vivir, manejando toda la información que nos llega. Funes apenas vivió 21 años.
De olvido también
En los primeros años de vida construimos las bases de lo que será nuestra personalidad. Los primeros vínculos que entabla el niño serán fundamentales para sus próximas experiencias en el mundo. Muchos de los eventos vividos durante la niñez son "olvidados". Muchas de estas vivencias son problemáticas y por eso las dejamos fuera, como defensa (inconsciente) ante la angustia que puede desencadenar una situación determinada en una psiquis aún sin madurar. Freud desarrolló el concepto de "represión" y lo convirtió en un pilar para la teoría psicoanalítica. Simplificando, diremos que la represión es un mecanismo de defensa, que todos podemos utilizar.
El sujeto, muchas veces necesita dejar fuera de la consciencia algunas vivencias y deseos que le provocan dolor, culpa o vergüenza. Es que a veces se hace necesario olvidar algunas cosas. Sin embargo, la represión sólo puede alejar de la consciencia esos recuerdos, pero no los elimina. Eso que se reprimió en su momento, regresa de diversas formas, esa energía psíquica está ahí y debe ser tramitada por algún otro camino. Ejemplo de esto son los sueños, los actos fallidos y los síntomas neuróticos. Lo pasado, o lo antes vivido está regresando aunque no seamos conscientes de ello. Fue olvidado, pero no eliminado.
La memoria es algo así como la base del pensamiento, y aunque suene extraño, el olvido (que es parte de la función de la memoria) también es esencial. Termina diciendo Borges acerca de Ireneo Funes: "…Sospecho, sin embargo, que no era muy capaz de pensar. Pensar es olvidar diferencias, es generalizar, abstraer. En el abarrotado mundo de Funes no había detalles, casi inmediatos".
La vida anímica también depende de la memoria, de la misma forma que del olvido.