
Parece que nos dimos cuenta de golpe que en Uruguay no somos tan tolerantes, comprensivos e integradores como pensábamos. La realidad marca que esto viene sucediendo desde siempre, la diferencia es que esta vez llegó a los medios y tuvo difusión.
La abogada Michelle Suárez, representante jurídica del Colectivo Ovejas Negras, en una nota al portal 180 señaló: "yo jamás le recomiendo a la persona que haga la denuncia en la comisaría, y menos por discriminación, porque la única manera en la que vos podés abrir un expediente es cuando llega al juez, y el pasaje de comisaría a juez es complicado, porque pasan los casos que son considerados más urgentes, y los temas de discriminación, hasta hace poco tiempo, no se consideraban importantes y directamente se archivaban". Suarez en la misma nota afirma tener varios expedientes abiertos de las mismas características.
El caso de esta pareja se hizo conocido, al principio, a través de facebook, el "muro" perteneciente al club nocturno se vio desbordado de mensajes repudiando la actitud de los guardias de seguridad. No se hizo esperar la reacción de algunos jóvenes clientes que defendían a muerte a su boliche y los valores heterosexuales.
Hoy en día todo pasa por las redes sociales en internet, y no sé si está mal. Eso sí, hay que acostumbrarse a que cualquiera diga lo que quiera, como quiera y sobre el tema que sea.
Estas redes a veces muestran cosas interesantes porque dejan ver con claridad algunos fenómenos que están latentes. Por ejemplo, quedó claro que hay muchos más retrógrados de lo que parece.
Se generaron bandos (como hinchadas), uno de ellos se enfocó, como decía, en la defensa del boliche, lo más importante es que el local no sufra ninguna penalización, por supuesto que lo central, que es la discriminación, quedó fuera de la discusión. Otros simplemente se dedicaron a descalificar a los homosexuales y sus prácticas impuras, inmorales y antinaturales.
Por otro lado me queda la duda, si la totalidad de quienes dispararon en principio contra el bar son tan liberales como expresan, si realmente defienden la igualdad y los derechos como lo hacen de forma tan sencilla y natural. Me animo a pensar que muchos de ellos en realidad no son tan tolerantes como dicen.
El hecho en sí (la expulsión de la pareja) no hace otra cosa que corroborar que no estamos muy adelantados, la tolerancia, el respeto y demás, son valores que pocos ejercen realmente, más allá de los discursos bonitos y demagógicos.
Algo que llama la atención es que muchos temas se llevan al plano ese de estar a favor o en contra de. Se polariza y se "futboliza" el tema aparecen las hinchadas al estilo Peñarol-Nacional y los eternos debates que cada vez menos sentido alcanzan. Lo que termina sucediendo a menudo es que se simplifican las cosas y se pierden de vista los problemas.
Los rosados Muchas veces utilizo la música para describir alguna situación, en este caso me sirve una canción de La Tabaré, se llama "Los Rosados" y pertenece a Yoganarquía, excelente disco de 1997, van un par de estrofas: Aquí no hay nadie inocente ni señoras ni señores modernos, conservadores todos cagados de miedo todos que quiero y no puedo hablando de libertad y al llegar a la mitad nos asusta un maricón Nadie tiene la razón hacé de tu culo un pito anda y gozá como puedas satisfacé tu apetito entre látigos y sedas por delante o por detrás como a vos te guste más compadrito de cartón andá a pedirle perdón que el único maricón sos vos, moralista al pedo. La anterior era la dulce voz de Raquel Blatt, continúa Tabaré Rivero (con su voz no tan dulce): En la escuela nos burlamos de aquel nene amanerado dejándolo en un costado fue así que nos educamos. Y a mí que la fui de guapo me viven tocando el culo como mierda, visto harapos y sin ningún disimulo tengo miedo de morir ¡tengo miedo de morir! mirá quien iba a decir ¡tan, tan macho! y tan al pedo... |
Muchos se horrorizan al ver noticias internacionales sobre discriminación racial, los países de primer mundo tienen serios problemas en este sentido, eso es real, pero no hay que dejar de ver las cosas que pasan acá día a día.
El mes pasado, en una discoteca de la ciudad vieja de Montevideo, un ciudadano negro de origen nigeriano, fue violentado física y verbalmente por los patovicas.
Estamos convencidos que en nuestro país predomina la tolerancia y que el racismo es un fenómeno de otros lugares. Sin embargo, es un deporte que se practica en este país. Me consta que hay lugares donde, sutilmente, no se admiten negros, lugares donde no pueden trabajar en atención al cliente por su color de piel. Esto sucede a diario y es acá, en Uruguay.
Este es un país cuya cultura, en gran medida proviene de África y son muchas las personas que dicen llevar el candombe en la sangre, que no pueden evitar sacudirse cuando escuchan un tamboril. Parece que esos sentimientos de comunión con la cultura Afro se remiten al día del desfile de Llamadas únicamente, terminada esta fiesta vuelven a su vida, más bien alejada de aquellos sentimientos. Creo que todos conocemos a uno u otro individuo de estas características.
Esta clase de incidentes, denuncian problemas graves y profundos, que no deben ser olvidados y somos todos responsables. Supongo que así como una persona necesita echar luz sobre sus propias problemáticas para poder hacer el intento de modificarlas, manejarlas de mejor manera, aunque sea difícil, las sociedades deben tener también esos procesos para mejorar. Estos temas que surgen cada tanto deben ser utilizados para pensarse y para criticarse, supongo que es una forma de progresar como sociedad. Sé que no invento nada con esto que planteo, pero me parece que vale la pena recordar estas cosas de vez en cuando.