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Psicópata americano
Patrick Bateman es el personaje de la novela "Psicópata Americano", del escritor estadounidense Bret Easton Ellis. La historia fue llevada al cine y tuvo el mismo nombre que el libro, con Christian Bale como Bateman.
Luis Devitta | 18/11/2010

Es un individuo bien adaptado a las normas sociales, con esto quiero decir que es alguien que parecería normal e inofensivo a simple vista: vive en la ciudad de Nueva York, tiene su propia oficina en Wall Street, es rico y exitoso. Tiene una relación amorosa estable y una amante. Esto es lo que lo hace un depredador implacable, nadie lo ve venir y nadie sospecha de su verdadera identidad. Los psicópatas poseen las habilidades necesarias para poder escabullirse, muchas veces superan la inteligencia promedio. Patrick es manipulador y como decía, está perfectamente adaptado, lo que le da el disfraz perfecto.
Va narrando sus crímenes sin censura alguna. Estos consisten básicamente en aniquilar a sus víctimas, mostrando una crueldad extrema, este sujeto no sólo mata sino que primero tortura, siendo esto último lo central para él. Dar final a la vida es una consecuencia inevitable de todo el sangriento preámbulo. El psicópata se nutre, por así decirlo, de la angustia, del dolor de ese otro al que necesita humillar y lastimar, esa es su principal fuente de satisfacción y vive para esto (para gozar a expensas de su presa).
Bateman, de alguna forma, a partir del horror que propaga hace una crítica. Claro está, una crítica perversa…muy "loca". A través de su discurso y brutalidad denuncia una realidad, aunque sea su propia realidad. Estos criminales (los asesinos en serie) realizan (sin intención, seguramente) una crítica al hombre en sociedad, son un emergente. Hacen visible un costado siniestro de la especie humana.
Freud plantea en "El malestar en la cultura" (1929) que el Hombre para vivir en sociedad debe dejar de lado las pulsiones agresivas para poder convivir con otros individuos. Sin embargo, Bateman, al igual que tantos otros asesinos psicópatas, satisface sus pulsiones, y somete a su "prójimo" a las peores torturas.
El Hombre es y ha sido violento desde siempre, actualmente se nota el incremento de esa violencia, o quizá hayan muchos más medios para visualizarla. Estados Unidos es el país más rico del mundo, uno de los principales productores en infinitos rubros, es un gran productor de cultura, pero también es un productor de guerra, violencia y como vemos, de asesinos en serie y por lo tanto, de víctimas. Por algún motivo esta clase de personajes siniestros proliferan en ese lugar, la inmensa mayoría de estos criminales pertenece a ese país (aunque los hay en todas partes). Patrick Bateman es un síntoma.
Pero supongo que cada sociedad tiene sus propios monstruos, los crea a su manera, eso no es exclusivo de Norteamérica. En los países latino americanos, durante los setenta y mitad de los ochenta, muchos perversos usaban uniforme. Creo que la forma de ejercer poder, de someter física y emocionalmente guarda cierta similitud con la historia de este sujeto. Algo (o mucho) de lo perverso se tiene que jugar en una persona que lleva al límite entre la vida y la muerte a otra, infligiendo dolor. No cualquiera puede hacerlo, aunque esté "bajo órdenes directas de un superior". Entonces, lo que trato de decir es que cada sociedad tiene sus propios síntomas… un poco más, o un poco menos parecidos a Pat Bateman.

La última voluntad de Bundy

Hace un tiempo escuchaba en Océano una columna de Jorge Bafico (psicoanalista), traía la historia de uno de los asesinos en serie más famosos, Ted Bundy. Este personaje murió el 24 de enero de 1989, fue sentenciado a la silla eléctrica, era culpable de asesinar a 36 mujeres aunque probablemente fueron muchas más. El columnista se enfoca en los últimos instantes de vida de este sujeto, la última voluntad de Bundy (horas antes morir) fue hablar con James Dobson, un líder evangélico muy influyente en Estados Unidos.
Bundy dice querer sacar el mayor provecho posible a sus últimos momentos. Uno podría pensar que buscaba algo parecido al perdón, que intentaba redimirse. Pero en realidad, desde su perspectiva (la de un psicópata) perseguía otra cosa.
Resumiendo, le cuenta sobre su consumo de pornografía y el rol decisivo que jugó este elemento durante su adolescencia y sobre sus actos posteriores. Como era un tipo extremadamente astuto pone todo el énfasis ahí. Le dice al religioso lo que necesita oir, una característica del psicópata es que no siente culpa o remordimiento, la deposita en otro lugar siempre, de esa manera no se angustia. En este caso utiliza la pornografía.
Luego le cuenta sobre su familia, una familia modelo si se quiere, afirma que jamás hubo violencia entre sus padres, no habían adicciones, e incluso iban a la iglesia cada domingo. Bundy le hace ver que el mal surge hasta en "las mejores familias", lo que lo hace más difícil de erradicar, eso intenta transmitir Bundy y disfraza su discurso, lo hace ver como un intento de buena acción al despedirse de este mundo. Pero lo que realmente pretendía era angustiar a su interlocutor, al que eligió hábilmente.Lo deja con la pesada carga de saber que hay muchos más como él ahí afuera.
Lo último que hizo Bundy no fue suplicar por su vida, tampoco intentó dar un mensaje de arrepentimiento (como esperaba Dobson), ni de prevenir a las generaciones que vendrían, tan sólo sacó el mayor provecho posible de la situación (como él mismo lo expresó). Se llevó consigo toda la angustia de Dobson, porque no hay culpa en Bundy, es un psicópata y su fuente de energía es esa angustia del otro.








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