
Pero, además, las formas tradicionales de medios de comunicación han avanzado a tal punto que permite que con rapidez se pueda estar presente en un punto u otro del territorio sin que tengan que pasar díasL o quizás semanas, como ocurría a principios del Siglo 20.
Esto quiere decir que lo que ocurre en Artigas o Rivera, los departamentos que están más alejados de la capital nacional, pueda ser conocido inmediatamente, si así lo requiere, por quien está sentado en el piso 7 de la Torre Ejecutiva, es decir, en este caso, hoy, el presidente José Mujica.
La simultaneidad y rapidez de la comunicación hace entonces que esta figura del Coordinador Departamental, propuesta personal del presidente Mujica, tema que ha sido llevado y traído en estos días a raíz de su presentación en el presupuesto quinquenal, aparece como innecesaria, más allá de las consideraciones sobre si viola o no viola la autonomía departamental, temor que existe entre los intendentes de todo el país.
El tema ha generado un debate político y se ha convertido, hasta ahora, en uno de los cruces más fuertes entre el gobierno y la oposición. En la primera sesión parlamentaria, que inició el análisis de la ley presupuestaria, el Partido Nacional aseguró que con los Coordinadores Departamentales, el gobierno pretende crear "pequeños gabinetes en todo el país". Desde tiendas coloradas se cuestionó, además, la idea porque ésta generaría más burocracia. La respuesta vino desde el oficialismo a través la senadora Lucía Topolansky quien de manera drástica respondió a las críticas diciendo que los coordinadores son “necesarios” y, además, “innegociables”.
Como se ve, cada posición está parada firmemente detrás de sus argumentos o de la falta de los mismos.
En el artículo 87, referido a Presidencia de la República, está explicitada la figura del Coordinador Departamental que textualmente dice: “Habilítase a la Presidencia de la República, en la Unidad Ejecutora 001 ‘Servicios de Apoyo de la Presidencia de la República’, Programa 481 ‘Política de Gobierno’ 33 del Inciso 02 ‘Presidencia de la República’, la creación de hasta dieciocho cargos de Coordinador Departamental, de particular confianza comprendidos en el literal d) del artículo 9 de la Ley No. 15.809 de 8 de abril de 1986.
El Coordinador Departamental tendrá como cometido coordinar y articular las políticas públicas nacionales en el territorio del departamento, con el objetivo de mejorar la eficiencia y eficacia de las mismas”.
De una primera lectura del artículo se desprende que hay, incluso, en el mismo, una contradicción que necesitará de una aclaración, puesto que allí se dice que se creará “hasta dieciocho cargos”, con lo cual se puede inferir que puede haber intención de crear regiones para el accionar del Coordinador, lo cual seria mas racional dadas las características de nuestro país: de tamaño relativamente pequeño y una geografía física exenta de grandes complicaciones para los traslados.
Sin embargo, al hablar de los cometidos del Coordinador se habla del “territorio del departamento”, con lo cual volvemos al principio. Habrá una persona, un representante del Poder Ejecutivo que sea sus ojos y oídos en cada uno de los 18 departamentos.
El miércoles pasado en Código País, entrevistamos a Jorge Larrañaga, líder de Alianza Nacional del Partido Nacional y le preguntamos sobre la creación del Coordinador Departamental y mostró su oposición a la implementación y lo hizo por dos lados, por posible violación de la autonomía departamental y por otro, por los costos que ello implicaría. Esto último no deja de ser cierto y además contradictorio con la prédica del presidente Mujica sobre la necesidad de achicar el Estado.
Son 18 Coordinadores Departamentales con sueldos, según se habla, de unos $ 60 mil mensuales. A ello súmese secretaria, local y vehículo para transporte, celulares y sus viáticos, etc. Si solo se contara el costo del salario del Coordinador Departamental, sin tomar en cuenta los otros rubros, estamos hablando de poco más de 600 mil dólares anuales.
En la última elección departamental se creó la figura de los alcaldes que tienen como cometido descentralizar, palabra tan de moda y tan políticamente correcta. Hoy están en sus cargos, pero no tienen, todavía, un presupuesto asignado, por lo que por ahora son solo un adorno, y hay 90 en funciones en todo el país, otra exageración y despropósito que sólo sirve para engordar, más aun, el cuerpo del Estado.
Ahora vienen los coordinadores, me pregunto: ¿Es necesario? ¿Es tan imposible para el Poder Ejecutivo coordinar con los intendentes? ¿No será más fácil enviar un mail? ¿Chatear? ¿Levantar el teléfono? ¿Hacer una videoconferencia o usar el Skipe, el Messenger o el Google talk?