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¿País de primera?
Hay veces que los números, los meros datos te acalambran, te dejan sin respirar: según el estudio Juventudes, presentado esta semana y realizado por el INJU, un 17.9% de las personas que tienen entre 15 y 29 años no estudian ni trabajan.
Antonio Ladra | 07/08/2010

El 22% de los jóvenes está bajo la línea de pobreza y el 1.7% bajo la línea de indigencia, según la Encuesta Continua de Hogares, con datos del año 2008.
El informe desnuda, además, lo que ha sido el gran fracaso educativo de todo el sistema: desde la dirección hasta los docentes. Casi el 30% de la población urbana total no logra completar el Ciclo Básico y sólo el 36.5% de los jóvenes de entre 20 y 29 años finalizó la Enseñanza Media en alguna de sus modalidades.
El abandono en la educación empieza por los 13 o los 14 años. Se explica que el primer punto de inflexión se da en el primer año de la enseñanza media, cerca de un 13% de los que terminan Primaria, no culminan el primer año de Enseñanza Media. La desvinculación vuelve a incrementarse en cuarto año de liceo, es decir, en el primer año de la educación media superior. “La probabilidad de no terminar cuarto año, una vez que se culminó exitosamente tercero es de 17.5% y sigue incrementándose en los años siguientes”.
En cuanto a la Educación Terciaria, en 2008 se registró un aumento en la matrícula tomando como referencia el año 2000. Los centros universitarios privados pasaron de tener el 8.8% de la matrícula, al 12.7%. Sin embargo, en el caso de la Udelar, representaba el 73% de la matrícula del subsistema en el año 2000 y en 2008 disminuyó al 64%.
Si, como se dice y se reitera una y otra vez, y con acierto, además, que la educación es la salvación de nuestros países, entonces estamos “fregados”. Porque los números fríos nos dicen, nos gritan, que no tenemos futuro.
¿Estamos a tiempo de revertir esta situación? Creo que estamos en el borde, muy en el borde, diría casi sin posibilidades, como las viejas selecciones, con la calculadora en la mano.
Los altos índices de deserción de la educación media, uno de los flagelos, no responden a una única causa. Hay algunos que lo hacen, los menos, para insertarse en el ámbito laboral, cada vez más exigente.
Otro porcentaje importante que deserta no lo hace para insertarse en el mercado laboral, pasan a ser desafiliados institucionales, según la definición de algunos sociólogos. Desertan porque no se les plantea una oferta educativa atractiva y su plan de abandono ya viene incubándose desde la escuela, lo que va generando, de alguna manera, condiciones para que el adolescente se "desenganche" del sistema educativo.
Hay tres factores determinantes para desertar del sistema educativo: las condiciones socioeconómicas como la falta de ingresos en los hogares, el fracaso educativo y la oferta escolar que no resulta atractiva para muchos adolescentes.
¿Y quienes son los que abandonan? Son los niños y jóvenes más desfavorecidos, los que están en situación de pobreza extrema.
En el último programa de Código País, el politólogo y sociólogo Gustavo de Armas trazó un panorama negro sobre el futuro del país, el que aventuró estará dividido en tercios: un tercio podrá más o menos acceder a trabajos más o menos calificados, a un tercio se le hará muy difícil y otro tercio, el más desfavorecido, nunca podrá acceder a un trabajo formal. Pregunto: ¿qué camino le queda?
Uruguay se ha planteado como meta la universalización del Ciclo Básico de educación media para el año 2015, pero los datos que responden a una realidad nos indican que estamos bastante lejos de llegar a cumplir esa meta.
Pero hay mas: hoy en el Uruguay somos 3.324.000 de personas en un territorio de poco más de 176 mil kilómetros cuadrados, totalmente aprovechable y sin grandes problemas climáticos y/o geográficos que hagan difícil la vida. Nuestra densidad poblacional, como se puede concluir con una simple cuenta, es muy baja: casi 19 personas por kilómetro cuadrado.
Para el año 2025, según una proyección de población del Instituto Nacional de Estadística, seremos 3.520.000. Como se ve poco crecimiento poblacional, casi nulo, y lo peor de todo es que de quienes nacieron en el año 2000, la mitad lo hizo bajo la línea de pobreza según datos oficiales, también. Esto significa que quienes tendrán a su cargo el timón del país, quienes engrosarán la fuerza de trabajo del Uruguay para el año 2025 han tenido en su infancia, problemas de alimentación y educación, cuando no de droga.
La población del país a su vez envejece y no se renueva. Hoy en Uruguay hay más gente que se muere que la que nace. ¿Y dónde están concentrados los nacimientos? Principalmente entre los sectores más desposeídos, con mayores problemas para poder, por ejemplo, enviar sus niños a una escuela. Esos niños nacen y se crían en hogares con múltiples problemas y carencias.
Como se ve un panorama desolador, muy lejos del país de primera.








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