
Los dichos de Vázquez, hermano del ex presidente Tabaré Vázquez, implican un claro cambio de rumbo de las autoridades con respecto a la administración anterior, incluido su propio hermano.
Es que Vázquez, a quien se lo conoce por el apelativo de “El Perro”, fue el responsable de cabo a rabo del operativo policial que se realizó antes, durante y después del clásico del fútbol uruguayo.
El mismo Vázquez, acompañado por el director general de Policía, Julio Guarteche, uno de los policías más capacitados y profesionales que tiene el Ministerio del Interior, concurrieron ese mismo miércoles en la noche al programa Código País de canal 12, y allí volvió a reiterar que en este gobierno hay un cambio de política en materia de seguridad.
Ya se experimentó con un ministro como José Díaz, que hizo de su gestión en el Ministerio del Interior un espacio de tolerancia como no había habido nunca. Pero esta política fracasó, por lo que Vázquez, Tabaré, lo relevó y colocó en su lugar a la diputada Daisy Tourné, quien asumió con el apoyo pleno de todos los sectores políticos y la expectativa de la población. La primera prueba de fuego de Tourné fue a poco de asumir, cuando visitó nuestro país el ex presidente de los EE.UU George Bush.
La política de minimización de daños fue la tónica de su ministerio, que cayó envuelto en la retórica de la ministra y duros enfrentamientos con los medios de comunicación a quienes acusó de ser los promotores de la inseguridad ciudadana.
El problema de fondo fue que ni Díaz ni Tourné hicieron una limpieza a fondo en la Policía, sacando a los corruptos que medran desde hace varios períodos. En el caso de Tourné se llegó a hablar de que en el ministerio había dos direcciones, la de la ministra y la del subsecretario, el policía Ricardo Bernal. Civil contra uniformado.
El paso de Jorge Bruni, tras la caída de Tourné fue de muy bajo perfil, pero en el poco tiempo en que éste abogado estuvo al frente de la cartera se hicieron algunas modificaciones y logró unificar esa dirección bicéfala. El cambio de gobierno trajo nuevos aires al Ministerio con la presencia de Eduardo Bononi, un hombre de confianza del presidente José Mujica, con un claro perfil de ministro político, tal como se acostumbraba y se había perdido desde la época de Díaz. El segundo de Bonomi, es Vázquez, Jorge, quien desde la parte operativa es el responsable de esta nueva forma de conducir el ministerio y hacer saber a la población que hay una nueva sensibilidad, una suerte de pérdida de paciencia.
Vázquez, un hombre de izquierda, quien estuvo detenido durante la dictadura por haber integrado uno de los grupos más radicalizados de la época de los años ´60, habla de represión sin hesitar y es directo en sus apreciaciones, como no lo es ni lo ha sido ningún dirigente de izquierda. “Que nadie dude que vamos a reprimir”, dijo por lo menos dos veces en media hora.
Pero no se queda ahí. Solicitará al Poder Legislativo nuevas herramientas para combatir el delito y a los revoltosos, por ejemplo el fichaje aun de aquellos que no han sido procesados.
Sin embargo no parece ser tan fácil: el abogado constitucionalista y decano de Derecho de la Universidad Católica, Martín Risso, dijo al diario El País que la iniciativa “se debe hacer con cuidado, porque es un tema discutible". El abogado Jorge Pan, del Instituto de Estudios Legales y Sociales del Uruguay, advirtió, por su parte, que puede haber manejos arbitrarios y por último, el penalista Miguel Langón opinó que una medida de este tipo es compleja. "No es conveniente legislar sobre la coyuntura porque para resolver un problema, capaz que generamos otro aún mayor".
Lo que parece diferente es que el tema está arriba de la mesa y quien lo puso es un gobierno de izquierda, del Frente Amplio, que no duda en dejar de lado la difusa frontera de los derechos humanos tan llevada y traída históricamente con tal de, alguna manera, dar una señal a la población de que se terminó el recreo.
Cuando el miércoles en la noche culminó la entrevista a Vázquez y Guarteche, en el estudio mayor del canal 12 había mucha gente. Estudiantes de la Universidad ORT de ciencias de la comunicación que fueron a ver la grabación del programa, pero también estaban los guardaespaldas de Vázquez y Guarteche.
Horacio Guerriero, más conocido como Hogue había culminado su trabajo de dibujar a los invitados, al tiempo que se le hacían las entrevistas: Vázquez tenía un garrote entre sus manos, así fue como lo sintió el dibujante y así lo expresó en el papel. El comentario de los presentes fue conteste. La sensibilidad del artista es, muchas veces, la síntesis de lo que siente la gente común y corriente y quizás en el papel estaba expresada de manera cabal la nueva fórmula del gobierno para detener la violencia en el deporte, pero más allá, en la propia sociedad: porque aunque duela decirlo y cueste expresarlo es “mano dura, tolerancia cero”.