
Todos tenemos rasgos de personalidad que nos distinguen de los demás, estos contribuyen a la formación de la identidad, o sea, de quienes somos.
Esa identidad individual es lograda a través de los vínculos y la diferenciación del mundo externo como algo distinto al yo del niño. Desde este punto de vista evolutivo, significa que se ha llegado al final de un proceso que implica etapas y estas son descriptas de manera diferente según cada autor, pero no vamos entrar en las teorías.
Aspectos ocultos de la personalidad pueden aparecer en momentos puntuales de la vida de un sujeto. A partir de situaciones traumáticas, estrés o el consumo de sustancias se pueden desatar conductas que (a simple vista) nada tienen que ver con la naturaleza de ese sujeto, sin que esto constituya un trastorno en sí mismo. Sin embargo, es interesante que en una misma persona realmente puedan "convivir" más de una identidad, o por decirlo de alguna forma: más de un individuo. De esto trata el siguiente trastorno.
Actualmente se le denomina Trastorno de identidad disociativo (TID), de acuerdo al DSM-IV (Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales) hay tres criterios por los cuales se lo puede describir: A. Presencia de dos o más identidades o estados de personalidad (cada una con un patrón propio y relativamente persistente de percepción, interacción y concepción del entorno y de sí mismo).
B. Al menos dos de estas identidades o estados de personalidad controlan de forma recurrente el comportamiento del individuo.
C. Incapacidad para recordar información personal importante, que es demasiado amplia para ser explicada por el olvido ordinario.
Cada una de las personalidades tiene su propio patrón de conductas y actúa de acuerdo a su identidad (alternativa).
Según los expertos, el trastorno puede tener su origen en un trauma extremo durante la infancia, por ejemplo: el abuso físico y/o sexual. El sujeto crea personalidades alternativas como una defensa, para poder manejar ese trauma. Se cree que el cambio de una identidad a otra ocurre cuando hay algún detonante, relacionado a aquel hecho del pasado que provoca un monto de ansiedad intolerable. La personalidad original ignora la presencia de las demás, cuando una de ellas asume el control, la otra no recordará nada de lo sucedido.
La TID podría resumirse, quizá, como la incapacidad de integrar la función de memoria del individuo, su conciencia y su identidad.
La literatura y el cine han utilizado este trastorno muchas veces. Un ejemplo clásico de doble identidad es la obra de Robert Louis Stevenson: "El extraño caso del Dr. Jekill y Mr. Hyde". El lado oscuro (y rechazado) del Dr. Jekill se hace visible a través Mr. Hyde.
Como consumidor habitual de Hollywood, una vez más lo voy a utilizar como fuente de datos. Buscando material sobre este trastorno vinculado al cine, pude averiguar que la primera vez que se utilizó fue en 1957: "Three Faces of Eve", basado en la historia real de una mujer que sufrió este desorden. En 1976 fue "Sybil" (también basada en hechos reales), 16 personalidades distintas convivían en un mismo cuerpo. Si vemos más acá en el tiempo podemos recordar a Jim Carrey en "Irene y yo y mi otro yo", también "El club de la pelea" trata esta temática y la lista es extensa.
A pesar de ser descripto en los manuales de psiquiatría, existe una gran controversia con respecto a este trastorno, muchos expertos creen que en realidad no existe, otros opinan que ha sido sobre diagnosticado y que mucho ha incidido la cultura popular en ello (algo así como una moda). La mayoría cree que aunque existe, es una enfermedad extremadamente rara que sólo unos pocos individuos han padecido, es decir que es mucho menos común de lo que parecería en principio. Esto último es lo más concreto.
Por otro lado, en todos los individuos hay aspectos de la personalidad que permanecen exiliados de la conciencia, y sin llegar a conformar una identidad alternativa, dichos aspectos constituyen buena parte de nosotros.
C.G. Jung fue un célebre psiquiatra suizo, fundador de la corriente de Psicología Analítica, este autor hablaba de la "Sombra", esta corresponde a todo lo inconsciente, tanto positivo como negativo, eso que la persona ha reprimido o nunca ha reconocido de sí misma.
"La sombra representa cualidades y atributos desconocidos o poco conocidos del ego tanto individuales (incluso conscientes) como colectivos. Cuando queremos ver nuestra propia sombra nos damos cuenta (muchas veces con vergüenza) de cualidades e impulsos que negamos en nosotros mismos, pero que podemos ver claramente en otras personas." C.J.Gung
Volviendo un poco a lo anterior, por algo debe ser tan popular el TID. No se puede negar que es interesante y a la vez inquietante la idea de poseer distintas identidades, quizá porque a todos en algún punto nos gustaría ser (por un instante) alguien más, además de nosotros mismos. Mr. Hyde está ahí…siempre latente.