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COLUMNA
La economía en recesión desde fines del año 1998, la devaluación de la moneda brasileña el 13 de enero de 1999 y el “default” argentino de diciembre de 2001, terminaron por empujar al Uruguay hacia una de las crisis económicas más importantes de su historia.
Antonio Ladra | 20/09/2008
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Antonio Ladra

En los primeros meses del 2002, el sistema bancario uruguayo ya había perdido el 40% de sus depósitos y reservas.
En enero cayó el primero de los bancos de la plaza financiera uruguaya, que paradojalmente solo captaba depósitos “off shore”, principalmente de argentinos. El Banco Central intervino el Banco Galicia. En febrero, fueron denunciadas una serie de acciones fraudulentas en el Banco Comercial. Los hermanos Carlos y José Rohm habían desviado 250 millones de dólares. El Estado uruguayo y los accionistas internacionales debieron capitalizar al banco con 133 millones de dólares.
La inestabilidad y desconfianza en el sistema financiero uruguayo se hizo más evidente y la fuga de depósitos crecía día a día. La situación se hizo insostenible.
Finalmente, el 20 de junio el gobierno decretó la libre flotación del dólar. Un día después el Banco Central ordenó la intervención del Banco Montevideo- Caja Obrera, propiedad del grupo Peirano.
El martes 23 de julio, el ministro de Economía Alberto Bensión renunció a su cargo y fue sucedido por el senador Alejandro Atchugarry. También cambiaron las autoridades del Banco Central, donde asumió la presidencia el economista Julio de Brun.
El martes 30 de julio, el dólar se disparó de 27 a 35 pesos. El gobierno suspendió las actividades de los bancos Montevideo y Caja Obrera y decretó el feriado bancario por una semana.
Mientras tanto, con el espejo de la situación argentina, se registraron algunos saqueos aislados en Montevideo. El ministro del Interior Guillermo Stirling, denunció que había grupos organizados detrás del los incidentes.
Además, algunos ahorristas de los bancos intervenidos organizaron caceroleos.
Durante la semana del feriado bancario, el país se jugó la salida de la crisis en suelo estadounidense. El gobierno envió a una delegación para negociar con el Fondo Monetario Internacional (FMI) un salvataje.
Entre tanto, en Uruguay el Parlamento discutía la ley de reprogramación de vencimiento de depósitos de bancos oficiales y la creación del Fondo de Estabilidad del Sistema Financiero que finalmente aprobó. Se reprogramó la devolución de los depósitos a plazo fijo de los Bancos República y Banco Hipotecario a tres años. Fue un corralito a la uruguaya.
Finalmente, el 4 de agosto se acordó con el FMI y el gobierno de Estados Unidos envió un adelanto de 1.500 millones de dólares.
El lunes 5 de agosto reabrieron todos los bancos menos cuatro: El Banco Comercial, el Banco Montevideo-Caja Obrera, el Banco de Crédito y la Cooperativa Caycu fueron suspendidos y el gobierno comenzó un plan para su liquidación y venta.
El martes 6 de agosto llegó a Montevideo el secretario del Tesoro de los Estados Unidos, Paul O´Neill, para así demostrar el apoyo de su país. El presidente Jorge Batlle lanza la famosa frase “We are fantastic”.
El 2002 terminó con los uruguayos inmersos en una de las peores crisis económicas de la historia.
A fines de ese año, el desempleo trepaba casi el 20% y la caída del poder adquisitivo alcanzaba el 19.5%.
58.000 uruguayos habían abandonado el país.

 Publicado por El Acontecer Diario


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