Noticias Tuyas, estés donde estés | Durazno, Uruguay
Estuve hasta tarde escribiendo, pero al final no. Mi té y mis teclas en la madrugada parecían el entorno perfecto para sacar un buen texto, pero no. La idea llegó en un ómnibus lleno, en Quito: la muerte del tiempo en el tránsito de las grandes ciudades. Pero aquella calma -su té y su tiempo- se esfumaron cuando el silencio nocturno se transformó en indignación matutina: dolía Uruguay.
| 31/08/2015
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Hace 18 meses que escribo para este diario duraznense. Tengo el placer de ganarme la vida escribiendo cuentos de mi viaje en bicicleta por nuestra América. Pero hoy tengo que salirme de tema, estas teclas me piden que diga lo que importa. Y lo que importa no está en Quito: está en las calles y en las aulas de Uruguay. La educación uruguaya hierve y estas letras darían vergüenza si miraran para otro lado.
Empiezo por casa. Fui dos veces al liceo nº 1, el instituto Miguel C. Rubino de Durazno, primero seis años como estudiante y después un año como docente de filosofía. Me tocó estar en sus aulas secundarias, quererlo y darme contra sus paredes. Volví al Rubino cuando cumplía 100 años, pero este viejo conocido aún me sorprende.
Cuando el lunes 24 el Poder Ejecutivo quemó las naves decretando la esencialidad de la educación, la sorpresa fue amarga. Pero el Rubino volvería con la otra cara: ¿o acaso no te sorprenden 94 estudiantes aprobando ocupar el liceo histórico de Durazno en una asamblea de 120 gurises?
«En el momento que se decreta la esencialidad fue como un baldazo de agua fría, en seguida nos tocó directamente», dice Enrique, integrante del gremio estudiantil del Rubino, 17 años y estudiante de 6º de Derecho. «La asamblea de estudiantes significaba mucho, significaba que la decisión fuera tomada por los protagonistas, que no sucediera como con Tabaré Vázquez, que supuestamente habla en nombre de los estudiantes para tomar la decisión de la esencialidad y con esto le demostrábamos que no es así.»
Alguien puede preguntarse: ¿por qué ocupar un liceo como el Rubino? Este instituto –con gimnasio, laboratorio y aulas renovadas– es un signo de la inversión presupuestal bajo los gobiernos progresistas. Aunque sea insuficiente, no olvidemos que la inversión educativa es mucho más alta que en períodos anteriores... y entonces, ¿por qué los estudiantes ocuparon el Rubino?
— La ocupación en nuestro caso fue para decir, nos están atacando, están cuarteando nuestra libertad ... en realidad nosotros lo tomamos debido al decreto, porque el sueldo se negocia la plata se negocia, la libertad no se negocia!
— Muchas veces al contar con un liceo recién remodelado como el Rubino ... se le hace más difícil a algunos entender que no todos los liceos son como el nuestro ... que en muchos lugares hay gurises como nosotros que tienen clases en contenedores, con vidrios rotos, sin recursos como libros, computadoras, proyectores, etc y que por más ganas de estudiar que hayan, si el salón esta inundado no se puede y que para que esa realidad cambie, se necesita mayor presupuesto.
El primero en hablar es Enrique, la segunda es Sofía. Sofía me insiste: ella es una más –ninguna crá– del gremio estudiantil del Rubino. Me sorprenden hablando el lenguaje de la solidaridad, dando clases de empatía y horizontalidad. Justo ellos, esos jóvenes que la ministra María Julia Muñoz tilda de ingenuos e inexperientes.
Los estudiantes, las maestras y los profesores lo saben, pero si no les crees a ellos, fijate lo que dice Jana Rodríguez Hertz, investigadora grado 5 en Facultad de Ingeniería de la UdelaR: en el mundo “no hay ejemplos de buenos rendimientos de un sistema educativo nacional con nuestro nivel de inversión”. Por si acaso, y acordate que lo dice una doctora en matemáticas, “el sistema público es en promedio más eficiente que el privado.” Es claro, la educación privada en Uruguay invierte casi el doble que la estatal y sus resultados no son mucho mejores que los de la educación pública.
Estos datos pueden sorprenderte, pero así estamos. Como dicen los estudiantes del liceo que queda más cerca de mi casa, la educación pública es un bien de todos. Pero el gobierno no se da cuenta y en vez de defenderla, la ataca. Están atacando la educación del pueblo: por eso se lucha.
En este viaje he visto las contradicciones de los gobiernos progresistas en Argentina, Bolivia y Ecuador. Este momento histórico muestra el perfil autoritario de sus líderes y pone en crisis la alianza de estos movimientos políticos con el campo popular. La lucha sigue y no está todo dicho: el gobierno puede corregir el rumbo y apostar fuerte por la educación popular o traicionar sus promesas e ideales. Juegan ellos, el pueblo ya dijo Retruco.

 Publicado por El Acontecer Diario


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