Y tal parece que ambos axiomas de la vida misma se hacen visibles en el Club Agrario Bañado Grande, ubicado en torno a la Seccional 15ª, allí donde el joven Ignacio Russi es el presidente.
Estos hombres y mujeres de poco campo y muchas ideas, se unieron para buscar soluciones generales ante un problema común: la falta de agua. Y ese proyecto encontró eco en el PPR, el Proyecto de Producción Responsable del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca.
La idea, el proyecto, fue reconocido con un subsidio estatal para poder ser plasmado en la realidad, convertida en agua a partir del alumbramiento y la distribución del líquido elemento. De ello habla Russi. “El proyecto es particular, lo escribimos así porque era más viable y las expectativas eran muy grandes. Sí desde el arranque todos los vecinos eran conscientes de que si salía y teníamos éxito con la perforación, iba a haber soluciones de agua en diferente medida
-según el pozo- para los vecinos que tenemos en la vuelta. Un origen fue particular pero con un fin en común”. Nacho se refiere a la convivencia con otros productores del área, también unidos en el Club Agrario y con límites de territorialidad y problemas, en este caso las dificultades de agua para el riego y el consumo animal.
“Los pozos en cristalino son muy complicados, pueden dar bastante agua o pueden dar muy poco. Por eso hay que manejar muy bien las expectativas, esencialmente tenemos que hacer el pozo y ver cuanto da. En la medida que de (a no ser que de muy poco y sea un problema hasta para el propio proyecto) la idea es llegar a las diferentes casas con agua para los animales. Estamos muy cerca de la ciudad y existe la posibilidad de que OSE también pueda llegar, pero en este caso la urgencia es agua para el consumo animal”, añadió Russi.
Hay vecinos y vecinos, pero se puede trabajar juntos Durazno no es un departamento que se precie de muchas experiencias asociativas en materia de producción, tampoco de maquinarias o menos aún de riego, las cuales sí son visibles en zonas cercanas como Florida, Colonia o Flores. En Sarandí Grande, sin ir más lejos que los 45 kilómetros, se aplica el grupo Agua Vida con sistemas de riego, o el Grupo Piedras Coloradas con aplicaciones grupales de maquinaria. La iniciativa de Bañado Grande es todo un ejemplo a destacar, y así lo hace Ignacio en diálogo con EL ACONTECER. “Eso es parte de aprender y arrancar. Hay que dejar atrás la individualidad y trabajar en común, esencialmente no se puede trabajar en común con todo el mundo pues hay perfiles y perfiles, y hay vecinos y vecinos. Pero eligiéndolos de la pata, teniendo mucha suerte como creo que hemos tenido, se puede trabajar en común”. Estamos mejor que nunca. “Con respecto al trabajo en grupo estamos muy bien, seguimos trabajando fuerte. En marzo recibimos el último lote de ovejas que vienen por el convenio con el Movimiento de la Juventud Agraria y la Sociedad de Criadores de Poll Dorset, precisó. A un año de la conformación del Club Agrario Bañado Grande, Russi se despide con una aseveración que no hace más que darle larga vida al grupo. “Estamos trabajando fuerte, estamos mejor que nunca”. |
