César Fernández en la mañana de ayer cuando se disponía a abrir su negocio, como lo hace desde hace 40 años, pensando que “a quien madruga Dios lo ayuda”, no se esperaba la desagradable sorpresa que viviría.
El comercio que gira en el rubro ramos generales está ubicado a menos de media cuadra del domicilio del propietario del mismo. Fernández se retiró de su domicilio minutos antes de las siete de la mañana aún en penumbras, observando a un joven que estaba sentado sobre la ventana de la Escuela Técnica.
Al llegar abrió la puerta, dejó un bolso sobre un freezer y se dispuso a abrir los postigones de las ventanas para que entrara luz y además aire teniendo en cuenta que ya se avizoraba un día tórrido.
En ese momento ingresa el joven al local. El comerciante le dijo que aguarde un instante, que lo atendería cuándo terminara de abrir las ventanas; preciso momento en que el “cliente” toma el bolso y sale corriendo del comercio ante la mirada incrédula del propietario; quién en primera instancia pensó que se trataba de una broma.
En el bolso el comerciante tenía unos tres mil dólares americanos y cuarenta mil pesos uruguayos. Inmediatamente se radicó la denuncia en la seccional novena y hasta el cierre de la presente edición no había ninguna persona detenida por el ilícito.